• Inicio
  • ACTUALIDAD
  • Fr. Joaquín Domínguez Serna, reelegido Asistente de la Federación

Fr. Joaquín Domínguez Serna, reelegido Asistente de la Federación

Las hermanas de la Federacion Santa Maria de Guadalupe han elegido  como Asistente para un nuevo trienio a Fr. Joaquín Domínguez Serna, OFM, actual Ministro Provincial de la Provincia Bética Franciscana. Vuelven así a confiar en él para desempeñar este servicio de acompañamiento que lleva ejerciendo desde el año 1996. Es de agradecer  su labor y especial dedicación a las hermanas, a la Federación y a la profundización en el carisma concepcionista con que nos ha regalado a lo largo de estos años. Con motivo de su nombramiento por la Santa Sede ha escrito una carta a las hermanas que mostramos a continuación. Para ver fotos del útimo trienio pulse la imagen.

 

14 de marzo de 2011

A LA ATENCIÓN DE LA MADRE PRESIDENTA Y DE LAS HERMANAS
DE LA FEDERACIÓN BÉTICA SANTA MARÍA DE GUADALUPE,
DE LA ORDEN DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

 Mis queridas hermanas: Paz y bien en el Señor y en su Madre Inmaculada.

 Tras haber recibido el decreto de la Congregación romana de la Vida Consagrada firmada el día 27 de febrero del presente año en el que renueva por un sexto trienio mi nombramiento como Asistente religioso de la Federación me veo en la grata tarea y necesidad de dirigirme a la hermanas para agradecer vuestra confianza y para seguir alentando vuestra forma de vida y vocación. No quisiera acostumbrarme ni acomodarme en este servicio. Sabéis que estoy muy agradecido al Señor y a vosotras porque sigo considerando que en esta admirable comunión quien ha salido más beneficiado he sido yo. Si a eso le añadís que os parece que mi persona y ministerio es adecuado para animar a la Federación, podemos concluir que salimos beneficiados todos.

 Cuando miro hacia atrás solo tengo sentimientos de gratitud porque Dios me ha dado la oportunidad de poder acompañaros durante todos estos años. Cuando miro al futuro no me inquieto porque su vara y su cayado me sosiegan. En medio queda el presente, siempre nuevo, siempre inquieto, con su afán, con su luz y con su sombra, con su muerte y con su resurrección.

 Aprovecho esta renovación de mi servicio hacia la Federación en un año del todo singular. El año del V Centenario de la aprobación de la Regla. A este texto de 1511 le llamamos la carta magna de las concepcionistas que contiene la letra y el espíritu de aquella primera inspiración de Beatriz y la confirmación de la Iglesia. Saber que este texto ha sido profesado ininterrumpidamente por las generaciones de hermanas hasta el día de hoy es la señal inequívoca de que el Altísimo habló a Beatriz, le inspiró esta forma de vida en torno a la figura de María Inmaculada y lo presentó a la Iglesia para que confirmara este carisma.

 

 

 Debemos abandonar la idea de querer ver en este texto una copia a la ligera de la Regla que tenían las clarisas  escrita por Urbano IV. El texto de la Ad statum prosperum contiene una trama interna llena de luz y hermosura. La médula que atraviesa todos sus capítulos es Jesucristo el Redentor, que proclama la razón de su entrega hasta el extremo -su Redención-, la cual alcanzó de forma singular a la Virgen de Nazaret desde su primer instante.

 La figura de la Mujer nueva, sin mancha ni arruga, atrajo la mirada de Beatriz, instituyendo Monasterios a su honra y queriendo que cada hermana en sí misma se constituyera en honra del misterio inmaculado.

 El corazón de la Regla alcanza su plenitud en el proceso ascendente que culmina en tener el Espíritu del Señor y hacerse un solo espíritu mediante el amor. El dinamismo del Espíritu del Señor sostiene a las hermanas y las hacer caminar progresivamente hacia la comunión con Dios que las inspiró y llamó, y con las demás hermanas, ofreciéndose como oblación personal y como hostia viva en cuerpo y alma.

 En este año del V Centenario será bueno y oportuno volver a la Bula, releerla con espíritu agradecido y ofrecerla a las nuevas generaciones para que se adhieran con generosidad a este carisma y lo vivan con fidelidad en la Iglesia. La originalidad de esta Regla reside en la bella articulación de los elementos inspiracionales y de aquellos que por la evolución de la primera familia concepcionista aportaron como proceso de enriquecimiento que culminó en la Bula de 1511. Además ha sido texto que convoca a la santidad de vida y a la comunión fraterna. En ello radica su garantía y su supervivencia.

 La familia franciscana también agradece los frutos de santidad de las concepcionistas. El Ministro general en primer lugar y los distintos servicios que los hermanos desempeñamos en medio de vosotras nos recuerdan e invitan en el presente a sostener esa admirable comunión que confluye en la figura del misterio de Cristo y de su Madre Inmaculada. Aunque la misión de Asistente tiene su soporte en el cuidado por la vocación contemplativa de las hermanas y de los monasterios, podéis entender que me encuentro entre vosotras como hermano menor, como acompañante en vuestro itinerario monástico y contemplativo, y como fraile franciscano que quiere seguir manteniendo viva no sola la lámpara que el Espíritu encendió en santa Beatriz sino esa admirable comunión en Jesucristo el Redentor y en su Inmaculada Madre.

 Os agradezco de corazón vuestra confianza. Sabed que encomiendo vuestras inquietudes e intenciones de los Monasterios y de las hermanas, y humildemente os pido que sigáis pidiendo al Señor sentido y conocimiento para que yo cumpla su santo y veraz mandato, y a su Madre que siempre me acoja bajo su amparo.

 Con gratitud, recibid mi más sentido saludo fraterno.


Fr. Joaquín Domínguez Serna, OFM.
Asistente Religioso

 

Este sitio web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento. Política de privacidad. politica de cookies.

  
ACEPTAR