III SEMANA DEL CURSO DE VERANO

Hemos llegado a la mitad del curso de verano y hacemos balance de lo vivido hasta ahora. La reunión con la madre presidenta fue rica y diversificada en las distintas formas de acoger el tema impartido. Destacaron positivamente el método sencillo y divertido de Conchi, apreciaron las varias herramientas que les dio para encauzar bien las emociones. La Madre les animó a seguir trabajando en la formación humana, partiendo siempre de nuestro crecimiento personal, ya que todo es don y gracia.

El lunes por la mañana comenzamos la clase con la nueva profesora nuestra hermana Nuria Jaén Cano, de la comunidad de Cuenca. Es un gozo aprovecharnos de la sabiduría de una hermana de nuestra Orden. Las jóvenes la recibieron con el habitual “Bienvenida” y una mejorada coreografía.
El tema que nos presentó fue “La vida Consagrada. Vida fraterna vivida en comunidad”, teniendo como base el documento de la CIVCSVA “la vida Fraterna en comunidad” desarrolló en dos bloques el fundamento y la vivencia en comunidad.

El primer bloque consistió en los fundamentos teológicos. La vida en fraternidad hay que enfocarla siempre desde la dimensión Trinitaria. Un segundo bloque consistió en el primer y segundo capítulo del documento. La comunidad religiosa es un don donde se llega a ser hermanas. La espiritualidad y la oración en común, punto importante donde nos unimos; la libertad y madurez personal como cauce que construye la fraternidad; la identidad y carisma como columna que nos ayuda a vivir los consejos evangélicos en la dimensión comunitaria.

Como conclusión de estos tres días nos ofreció una dinámica muy ilustrativa a la hora de afrontar los conflictos comunitarios.El primer día de la semana tuvimos la sorpresa inesperada del nuevo asistente, Fr. Alfonso García Araya. Hemos sido afortunadas por conocerle antes de llegar a nuestras comunidades. Nos dijo: “Es un regalo y un don el poder serviros, la verdad que no esperaba este cargo. Aquí estoy para lo que queráis.”

¡Gracias padre por su disponibilidad!

El martes nos visitó el Vicario de la Vida Consagrada de la diócesis de Sevilla, D. José Ángel Martín y nos animó a que siguiéramos este camino de formación.

El jueves le dimos la bienvenida a la nueva profesora la Hna. Inês de la Cruz, de la comunidad de Campo Maior. Es una gozada haberla tenido entre nosotras, aunque nos supo a poco. El tema que desarrolló fue la vida fraterna enfocada desde nuestro carisma como continuación del tema anterior. Usó como ejemplo la vocación de Sta. Beatriz, nos mostró que la fraternidad es posible cuando existen conflictos e injusticias, ya que la inspiración fundacional de Beatriz surgió de un conflicto. También nos habló de nuestras primeras hermanas, que permanecieron fieles a su primitiva vocación pese a tantas separaciones. Nos dio el ejemplo de Eufrasia de Meneses que 10 años después de haber abandonado la Orden, deseo vivamente volver con sus hermanas.

Nos mostró tres puntos importantes para vivir nuestra forma de vida en fraternidad: agradecer, pertenecer y vivir. Dentro de este tema nos habló de los varios peligros que existen en la vida fraterna y la forma de poder superarlos.

Las dinámicas que hizo nos ayudaron a profundizar más las relaciones entre hermanas.

Como siempre en los momentos de recreación no faltaron el buen humor, la alegría y la disponibilidad de las hermanas a la hora de hacer felices a las hermanas.

Nos unimos fraternalmente a nuestras hermanas de Lebrija por el V centenario de la fundación de su Monasterio. Damos gracias a Dios por todo lo vivido hasta ahora y pedimos para que sigan siendo luz que ilumina la humanidad.

Vivimos varios momentos importantes en la liturgia. El aniversario de ordenación de nuestro capellán D. Ángel. Que se mostró muy agradecido por haberle proporcionado una celebración tan solemne.
La vigilia, nos ayudó a vivir más a fondo nuestra fraternidad, el símbolo que utilizaron era un cordón, que significa nuestra unidad personal y comunitaria, fuerte y flexible. ¡Gracias hermanas por ser tan creativas!

La Eucaristía de la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, nos alentó y ayudó a que tenemos que menguar para que Dios siga creciendo.
Cuando la comunidad celebraba la Eucaristía nuestra hermana Valentina que permanecía ingresada en el hospital, nos dejó para celebrar las nupcias eternas. Que ella interceda por nosotras desde el cielo. Descanse en paz.

Seguid rezando por nosotras para que vivamos de lleno esta última etapa del curso de verano. Y acordaos también de la comunidad de Mairena en estos momentos difíciles.

Hnas. María Auxiliadora y María Inmaculada

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