Santiago apóstol, Patrón de España

Nació en Betsaida; era hijo de Zebedeo y hermano del apóstol Juan. Estuvo presente en los principales milagros y manifestaciones obrados por el Señor. Después de la invasión mahometana, el apóstol Santiago aparece venerado como cabeza refulgente de España y patrono de sus reinos cristianos.

Para decir algo bonito y bueno de nuestro Santo Patrón, he preferido darle la palabra al gran san Juan Crisóstomo. Sólo intentaré abreviar la reflexión.

“Los hijos de Zebedeo, a través de su madre, le piden a Jesús que los siente a los dos, uno a su derecha y otro a su izquierda. La petición no es nada espiritual. Jesús no se sorprende, pero les dice: no sabéis lo que pedís. Jesús, añade: ¿Soy capaces de beber el cáliz que yo he de beber o bautizaros con el bautismo que yo me voy a bautizar?

Es como si les dijera: Vosotros me habláis de honores y de coronas, pero yo os hablo de luchas y fatigas, de peligros y muerte.
Vemos cómo la manera de interrogar el Señor equivale a una exhortación y aliciente. No dice ¿podéis soportar la muerte? ¿Sois capaces de derramar vuestra sangre? Sino: ¿Sois capaces de beber el cáliz? Y para animarlos a ello, añade: que yo he de beber; ellos responden: lo somos”. (Hasta aquí tomado de un sermón de san Juan Crisóstomo)

Pues bien, uno de esos dos intrépidos y valientes hermanos, discípulos del Señor era Santiago. Era impetuoso y arriesgado y su vehemente celo le llevó a dar pronto la vida por su Maestro. En una de las antífonas de este día en la liturgia se dice: “Tú fuiste, Santiago, el primero, entre los apóstoles, que derramaste tu sangre para fecundar la Iglesia”. Fue sincero su impulso cuando dijo junto con su hermano “Lo somos”, pues pronto bebió el cáliz de su martirio, como su Maestro.

Desde mucho tiempo está constituido el llamado Camino de Santiago. Por el cual hacen su personal camino espiritual y físico, muchos peregrinos, los cuales viven una experiencia que se les graba para siempre. A algunos de ellos les he escuchado que es algo tan hermoso y fuerte para sus vidas que desean repetirlo.

Su sepulcro en Compostela, a semejanza del sepulcro vacio del Señor en Jerusalén y de la tumba de san Pedro en Roma, sigue atrayendo, hasta nuestros días, a innumerables peregrinos de toda la cristiandad. A través de los siglos, los Papas han concedido a su santuario jubileos frecuentes y otras gracias extraordinarias.

Termino con una súplica, tomada de uno de los himnos de este día:
“Ven, Santiago, con nosotros,
Que tu bordón es un báculo,
El cayado del pastor
Para guiar el rebaño.
Santo apóstol peregrino,
Llévanos tú de la mano
Para ir contigo hasta Cristo,
Santiago el Mayor, Santiago.”

Santo patrón Santiago: que aprendamos de tu valentía a beber, cómo tú, nuestro cáliz día a día…

Hna. Mª Jesús Barroso. O.I.C.
Comunidad de Garachico (Tenerife)

 

 

 

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