Skip to main content

Profesion Temporal y Toma de Hábito en Campo Maior


28 Octubre 2015

Nos escriben, dando testimonio las hermanas María Madalena y María do Carno de Jesús desde Campo Maior, donde ha tomado el Hábito y profesado temporalmente.

Pulse en la imágen para ver más

“Quien pierde la vida por mí la encontrará”

Sor Maria do Carmo de Jesus escondido
En el día 27 de Octubre tomé el hábito de esta Orden. Estoy en Campo Maior hace un año y ahora empiezo una nueva etapa del camino que el Señor me presenta.
Cómo decía a sus discípulos, el Señor me repite muchas veces “el que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierde por mí la encontrará” Mt 16, 24 – 25. Esta es la Palabra que me viene acompañando desde que vine a esta casa por primera vez. Fue con esta llamada del Señor que acepté venir a esta comunidad.
El día 27 de septiembre ha sido un día para decir delante de todos  ‘sí’,  quiero seguir este camino que el Señor quiere hacer conmigo. Pero ha sido también un día de confirmación y acogida. Ha sido un día en que la Comunidad, la Orden y la Iglesia aceptaron ayudarme y enseñarme a seguir a Cristo.
En este día experimenté la Iglesia como cuerpo, en el que tenemos a Cristo por cabeza. Sentí que ahora, después de haberme introducido en el cuerpo de Cristo por el bautismo, el Señor me llama a encontrar mi lugar en este Cuerpo.
Para mí ha sido un día que marca el inicio de una nueva etapa, ha sido un día para decirle al Señor que, en mi pequeñez y fragilidad, quiero cómo María, estar con Él en cada momento, estar con Él en el silencio y en el ocultamiento. Como María y Beatriz, entregarme enteramente a su voluntad, acoger cada persona y llevarla al encuentro con Cristo. Quiero, con la Gracia de Dios, ser señal de Jesús para los hombres, señal de esperanza, señal de la misericordia de Dios.  Quiero que mi vida, con lo poco y pequeña que soy, se pueda unir a la pasión de Jesús y ser instrumento de salvación.
Pido al Señor que me ayude a perseverar en la fe, que me ayude a crecer en el camino de santidad y que le pueda confiar toda mi vida.
Camino con Jesús, en los brazos de María y Beatriz, con la ayuda de mis hermanas y de toda la Iglesia.

 

¡EL ESTÁ VIVO!

Sor Maria Madalena da Divina Misericórdia

Queridas hermanas:

Hoy quiero contaros un poco de lo que viene siendo mí experiencia como Concepcionista – que, en realidad, ahora mismo empezó – y también compartir con vosotras lo que ha pasado en el día 27 de septiembre aquí en Campo Maior.

Ha sido un camino bonito y duro, de encuentro con el Señor y conmigo misma a través de las hermanas – en la  comunidad, claro, pero también en las experiencias de Federación –; un camino de descubrimiento de nuestro Carisma, de descubrimiento de la misma Virgen María como Madre tan protectora y celosa de mí, su hija, tan atenta y de detalles tan llenos de ternura. De descubrimiento, también, de Beatriz, ejemplo tan vivo de silencio, recogimiento y maternidad; un camino de renuncia a lo “eficaz” y al “ahora”, a la autosuficiencia, al tener todo controlado para pasar a depender en todo de las hermanas – ¡sin ser “pesada”! – y a tener como única prisa el servicio de las hermanas, de la comunidad. Se dice muy bien… pero sé que es un camino de toda la vida.

El pasado día 27 de septiembre, el Señor se hizo muy presente. A las 16:30h.  dio  comienzo   la ceremonia donde han participado tantos amigos (de Sor Maria do Carmo, míos y de la comunidad), tantos sacerdotes, pero también todas vosotras desde vuestra clausura.

Decía que el Señor se hizo presente. Sí, ¡Él está VIVO! Y en ese día lo testimonié: Él se hace carne por mí en todos los que comparten conmigo la existencia: las hermanas, los amigos, la familia. En este día pude decir con Santa María Magdalena: “¡He visto al Señor!” y añadir: “Y Él me vio también y me hizo suya.”

Os pido que sigáis rezando por mí, porque ahora es cuando empieza la aventura, para que, como se dice en una oración de la Profesión, el Señor me conceda la gracia de cumplir mis buenos propósitos.

Os dejo con Jesús, María y Beatriz y con la certeza de mis oraciones.