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Testigos de Cristo y expertos en comunión


15 Julio 2015

«a merced de los hermanos»

«Los religiosos y las religiosas, al igual que todas las demás personas consagradas están llamados a ser “expertos en comunión”». «Hay que fomentar la espiritualidad de comunión en la misma comunidad eclesial». (Papa Francisco).

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En la tarde del día 5 de este mes, nos reunimos en la casa federal de Mairena del Aljaraje 16 hermanas de la Federación Bética Santa María de Guadalupe para vivir una semana intensa de formación, reflexión, oración y comunión fraterna. Venidas de las comunidades de Almería, Cabeza del Buey, Cádiz (Santa María de la Piedad y Santa María), Campo Maior, Lebrija y Viseu, las hermanas jóvenes de votos solemnes compartimos alegremente estos días, llenos de ilusión y buena disposición.

Después de la oración de vísperas, la Madre Presidenta, Sor María José Hidalgo, nos saludó muy fraternalmente, invitándonos a vivir estos días alertas al paso de Dios que quiere venir a nuestras vidas, a acoger esta oportunidad como un don y a darnos con todo lo que tenemos.

En este tercero año de curso, impartido una vez más por nuestro hermano fray Manuel Díaz Buiza, ofm, nos adentramos en el tema de la comunión fraterna, con el reto que nos hace la Iglesia de ser «expertas en comunión». Desde su experiencia y conocimientos vivenciales fray Manolo nos invitó a vivir de lleno el servicio y el cuidado al otro; a vivir«a merced» de nuestras hermanas de comunidad, en una actitud de: «Aquí estoy para serviros, para cuidaros».

Salimos para nuestro viaje interior de estos días (¡que más se asemejaban a verdaderos Ejercicios Espirituales!), sabiendo de antemano que no somos expertas en comunión, pero queremos serlo. Queremos responder a la exigencia de nuestra vocación que es, en definitiva, la necesidad de darnos totalmente en una comunión sincera y fraterna. Esto es lo que realmente nos puede hacer felices.

  • ¿Que es lo que podemos destacar de esta semana en que hemos recibido gracia sobre gracia? Pues entre otras muchas cosas que:
  • El hermano es terreno sagrado donde hay que entrar con pies descalzos…
  • La comunidad existe ahí, donde se hace comunidad.
  • La vida religiosa es la alternativa de pasar del “yo” al “nosotros”.
  • «Que la hermana no se aleje de ti sin ver una mirada de misericordia».
  • Jesús, en su vida pública, estuvo más tiempo en la soledad con Dios, que haciendo milagros o hablando a la gente.
  • La vida de intimidad con Dios, estar a solas, en silencio, mirando a nuestro interior, capacita a vivir las relaciones fraternas y a resolver los conflictos.

De estos conflictos y de sus posibles resoluciones hablamos más detenidamente, sabiendo que no hay recetas ni soluciones únicas, sino la necesidad de afrontarlos, siempre desde una clave positiva, deseando la comunión y teniendo la caridad como señora de nuestro corazón.

Fray Manolo nos invitó a reflexionar y analizar  los conflictos más frecuentes en la vida comunitaria. Nos sentimos muy identificadas… También nos propuso varias dinámicas, que nos hicieron ver que las relaciones fraternas son muy delicadas, que hay que cuidarlas, hay que «acariciar los conflictos» (paradójicamente) o sea, acogerlos como oportunidad y no como fracaso, como algo que nos posibilita crecer y amar más a las hermanas.

Para clausurar el curso, el viernes, día 10, tuvimos la celebración de vísperas con la presencia de nuestro querido Padre Asistente, fray Joaquín Domínguez Serna, que nos animó a vivir nuestra vocación escrutando la sabiduría escondida. Sabiduría ésta plasmada en la criatura más acabada: María; patente en la vida de Santa Beatriz: escondida porque comprendió el misterio de la Virgen Inmaculada; y en nuestro diario vivir, dondequiera que el Señor se manifieste.

La merienda-cena, que ya es una tradición, no podía faltar; este año con la agradable presencia de fray Joaquín y de fray Manolo en ambiente agradable y fraterno. La alegría y la buena disposición estaban bien manifiestas en las canciones, chistes y en un compartir abierto y apacible.

Nuestro profundo agradecimiento a la Federación, a la Madre Presidenta, Sor María José, a la querida y muy acogedora comunidad de Mairena, a nuestras comunidades por su esfuerzo y por la oportunidad de vivir estos días, y, ¿como no?, a fray Manolo por su dedicación, por compartir su experiencia, por su deseo de que vivamos en plenitud nuestra vocación, en fraternidad creciente y genuina.

Nos toca ahora ponerlo en práctica…

Sigamos los consejos del profeta Miqueas: Yo te mostraré lo que conviene hacer, y lo que el Señor pide de ti: que obres con justicia, que ames la misericordia, y que andes solícito en el servicio de tu Dios.(Miq 6,8).