VIDA ESPIRITUAL DE NUESTRAS VENERABLES
La Federación de la Inmaculada Concepción de Concepcionistas Franciscanas de Perú ha organizado un Curso de Formación para este año 2023 con charlas virtuales vía zoom sobre la Vida Espiritual de nuestras Venerables hermanas de la Orden. Para ello, han invitado a unirse a todos los Monasterios de la Orden. Ya el pasado día 18 se llevó a cabo la primera charla por el Padre Enrique Díaz Estrada , Asistente Religioso de dicha Federación de Perú, cuyo tema fue: Vida espiritual. ORACIÓN Y ABNEGACIÓN.
Compartimos y queremos destacar algunos puntos o ideas.
Ciertamente vivimos en la cultura de la moda, de lo fácil, de lo mediocre, de lo mundano, del confort. Hoy está en desuso la palabra silencio, sacrificio, renuncia, lucha, esfuerzo, vencerse a sí mismo. También esto puede afectar a la Vida Consagrada. Y necesitamos una vida espiritual fuerte, que no decaiga; para ello tenemos que renovar nuestro amor cada día y atender más a las sugerencias del Espíritu que a las de la carne, que te pide lo más fácil, lo menos costoso, lo mejor para tu cuerpo, hacer tu voluntad. El Espíritu nos pide vaciarnos de nosotras mismas, dominar los sentimientos de nuestra naturaleza, renunciar a la voluntad, morir al yo, centrarnos en lo esencial, callar las voces que no son las suyas, controlar las palabras. Necesitamos vaciarnos de nosotras mismas, emprender una batalla espiritual, ver con claridad donde está el bien y donde está el mal, hacernos estas preguntas: ¿dónde está mi generosidad? ¿Porqué, para qué y por quien hago las cosas? ¿Qué cosas deben morir en mí? ¿Qué cosas están impidiendo tener mi corazón libre?
Y durante el recorrido de la charla acudía a los versos de San Juan de la Cruz
„Procure siempre inclinarse: no a lo más fácil, sino a lo más dificultoso; no a lo más sabroso, sino a lo más desabrido; no a lo más gustoso, sino antes a lo que da menos gusto; no a lo que es descanso, sino a lo trabajoso; no a lo que es consuelo, sino antes al desconsuelo; no a lo más, sino a lo menos; no a lo más alto y precioso, sino a lo más bajo y despreciado; no a lo que es querer algo, sino a no querer nada; no a andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor, y desear entrar en toda desnudez y vacío y pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo”
Todo esto lo vivieron nuestras venerables con toda certeza y a ellas nos encomendamos para que nuestra vida consagrada, nuestra vida espiritual sea fuerte y para que seamos esa fuerza que la Iglesia necesita.



