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Cuatro jóvenes profesan su compromiso eterno en la Orden Concepcionista


11 Septiembre 2024
Cuatro jóvenes profesan su compromiso eterno en la Orden Concepcionista

El pasado 17 de agosto, la comunidad de las Hermanas Concepcionistas Franciscanas de Estella, que lleva irradiando su presencia en esta bendita ciudad desde el siglo XVIII, celebró con gran gozo la profesión solemne de cuatro nuevas hermanas: Vijin, Merbin, Abisha y Babitha. La ceremonia, presidida por el arzobispo don Florencio Roselló y concelebrada por diez sacerdotes, tuvo lugar en el Monasterio de la Concepción. Durante esta emotiva celebración, nuestras hermanas recibieron el anillo del “desposorio con Cristo”, símbolo de su entrega total y eterna a nuestro Señor.

Al término de la misa, las hermanas profesas dirigieron unas palabras de agradecimiento a todas aquellas personas que las han acompañado en este “itinerario de amor a Dios”, demostrando su profunda gratitud y compromiso con la vocación que han abrazado.

Nuestras hermanas Vijin, Merbin, Abisha y Babitha provienen de Goa, India, tierra que hoy nos regala cuatro nuevas flores para el jardín del Señor. En su homilía, don Florencio Roselló evocó la figura de nuestra amada Santa Beatriz de Silva, recordando cómo ella, siendo una joven con muchas oportunidades, descubrió en el llamado de Dios el verdadero propósito de su vida. “Ahora sois las nuevas Beatriz de Silva”, les expresó con ternura, invitándolas a seguir su ejemplo de entrega y devoción.

El arzobispo también subrayó el significado profundo de la profesión solemne, describiéndola como “un sello que se graba en el corazón para toda la vida”. Además, recordó a nuestras hermanas que son un don de Dios para la Iglesia y para nuestra Orden, un signo de esperanza para la sociedad que acoge con gratitud la gracia de la llamada a ser Concepcionistas Franciscanas. Les exhortó a ser, como María, “un pequeño lucero en la Iglesia y en la sociedad”, reflejando la luz del amor de Dios en cada paso de su camino.

Al finalizar su homilía, don Florencio recordó a nuestras hermanas que su vocación es “fruto del amor de Dios” en sus vidas y en la vida de nuestra Orden de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. “Sois regalo, sois gracia, sois encarnación del Amor de Dios, para permanecer en el amor”, les animó con palabras llenas de esperanza y afecto.

Con la reciente partida de las Hermanas Benedictinas el pasado mes de marzo, nosotras, las Concepcionistas Franciscanas, somos ahora la única comunidad contemplativa que permanece en Estella, ciudad que nos ha acogido con tanto cariño a lo largo de los años. El monasterio que nos cobija, joya arquitectónica erigida en 1731 gracias a la generosidad de doña María Paula Aguirre y Gamarra, nacida en esta localidad y fundadora de nuestra comunidad, continúa siendo un testimonio vivo del amor y la fe que sustentan nuestra vocación.

Confiamos en que este momento de gracia fortalezca a nuestra comunidad y que nuestras nuevas hermanas sean un reflejo constante del amor divino que da sentido a nuestras vidas.