APERTURA DEL AÑO JUBILAR Monasterio de El Puerto de Santa María
Ave María Purísima,
Queremos compartir con todos ustedes el gran gozo que vivimos en la celebración de la apertura oficial del Jubileo, con motivo de los 50 años de la canonización de nuestra querida fundadora, Santa Beatriz de Silva.
La Eucaristía de apertura tuvo lugar el pasado 10 de enero a las 11:00 de la mañana. Fue presidida por el arcipreste de El Puerto de Santa María, Don Antonio Sebastián Sabido Salguero, y nuestro capellán, Don Juan Franco Pérez. Nos acompañaron un total de once sacerdotes y dos diáconos, entre ellos sacerdotes diocesanos, religiosos dominicos y jesuitas. Tuvimos la alegría de contar con la presencia de nuestros hermanos franciscanos, destacando especialmente a Fray Juan José Rodríguez, Director y Rector del Santuario de Nuestra Señora de Regla en Chipiona, quien estuvo a cargo de la homilía. En ella, nos invitó a ver este tiempo jubilar como un momento de profunda esperanza, recordándonos la importancia de vivir el ahora, sin recriminar el ayer ni angustiarnos por el mañana.
Asimismo, nos acompañaron muchos acólitos, quienes estuvieron atentos a cada detalle del altar para que la liturgia se desarrollara con la mayor perfección. La asistencia fue muy numerosa, contando con representantes de diferentes hermandades de El Puerto de Santa María, un delegado del Ayuntamiento, las hermanas Carmelitas de Cádiz y muchos fieles que se unieron a nuestra alegría.
La celebración comenzó en el coro bajo con la procesión de la reliquia de Santa Beatriz por el claustro del monasterio, mientras se entonaban las letanías. Al llegar al altar, se realizó la lectura oficial del decreto del Jubileo. Todo el encuentro estuvo marcado por un ambiente festivo y por los hermosos cantos dedicados a nuestra Santa Madre.
Al concluir la Eucaristía, se dio la oportunidad a todos los presentes de venerar la reliquia y se les hizo entrega de una estampa de nuestra fundadora. Posteriormente, compartimos un momento de fraternidad con los sacerdotes invitados, quienes disfrutaron de un pequeño refrigerio.
Damos gracias a Dios y a nuestra Madre Inmaculada por el don de Santa Beatriz y por su docilidad a la inspiración del Espíritu Santo. Pedimos que este año jubilar sea un tiempo de gracia para renovar nuestro carisma, volver a las fuentes y vivir con radicalidad lo que la Iglesia nos pide en este momento.
Que no nos cansemos de esperar en el Señor. Recordemos que cada día es una oportunidad de gracia para ganar la indulgencia plenaria; aprovechemos estas bendiciones y hagamos partícipes a todas las personas posibles.
Estos son nuestros sentimientos para toda la Orden: “que siempre mantengamos viva la lámpara que el Espíritu encendió en Santa Beatriz de Silva”
Monasterio Concepcionista de El Puerto de Santa María – Cádiz



