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Como llama que arde en el silencio – 50 AÑOS EN VISEU – 1970 - 2020


08 Junio 2020
Como llama que arde en el silencio – 50 AÑOS EN VISEU – 1970 - 2020

Amanecía el día 31 de Mayo de 2020 y después de todos los preparativos acogíamos en nuestro Monasterio las Hermanas de Campo Maior. Ya en la víspera habían venido las hermanas de Estoril. Sí, nos hemos reunido las tres comunidades Concepcionistas portuguesas para celebrar las Bodas de Oro de nuestra presencia en la Diócesis de Viseu, como pequeña llama que arde en el silencio.

Se a lo largo de estos 50 años hemos buscado vivir la belleza del silencio orante y la fuerza de la fraternidad, a semejanza de María Inmaculada y Santa Beatriz el día señalado fue como un compendio de todo lo vivido, y mucho más por ser compartido, pues al todo éramos 22 hermanas. ¡Fue muy importante para nosotras la presencia de las hermanas! Después del encuentro fraterno en la comida hemos tenido, a las 4 de la tarde, la Solemne Eucaristía presidida por su Excª. Rev.ma D. Antonio Luciano dos Santos Costa, Obispo de nuestra Diócesis; pero sin participación de fieles.

¡Fueron momentos muy fuertes de encuentro en familia y de acción de gracias! En la homilía el Señor Obispo lo presentaba como «…un día de alegría y de celebración festiva, recordando el acogimiento entrañable que tuvieron las primeras hermanas cuando llegaron a la Diócesis. Por medio de vuestra vocación, misión y testimonio… vosotras atraéis del cielo las gracias sobrenaturales que nuestra Diócesis tanto necesita. En nombre de la Iglesia diocesana, quiero agradecer a Dios el don de vuestra oración contemplativa e imploro para cada una el don de la contemplación, de la santidad e fidelidad en la vocación.»

El Señor obispo ha manifestado también como nos mira: «Las Monjas de Santa Beatriz, imitando María, iluminadas por sus virtudes en la docilidad al Espíritu Santo, experimentan por medio de la vida contemplativa, de la oración continúa, del silencio interior, el don del Espíritu Santo que haz de ellas verdaderas esposas de Cristo.» Terminando con la siguiente oración: Por intercesión de la Virgen María, la Inmaculada Concepción, de Santa Beatriz de Silva e de todos los Santos, digamos con alegría: ¡Ven Espíritu Santo, Señor dador de Vida! ¡Baja sobre cada una de estas monjas, sobre este Monasterio en celebración de Bodas de Oro, sobre toda la Orden, sobre esta ciudad y concédenos muchas y santas vocaciones! Renueva la faz de la tierra con tu amor. ¡Amén!

Al final de la celebración nos dirigimos en procesión al cementerio para hacer un homenaje a las hermanas ya fallecidas, leyendo un resumen de su vida y colocando flores y velas.

Después de la solemne merienda en que compartimos la tarta de la fiesta, las hermanas más jóvenes nos invitaron a ver un pequeño video con la historia de la fundación de nuestro Monasterio. ¡Lo que nos llenó de gozo al recordar nuestros orígenes!
Queridas hermanas, celebrar 50 años es motivo solemne para dar gracias, aún más por ser esta, por voluntad divina nuestra vocación, como nos lo recuerdan nuestras Constituciones (art. 73).

¡Celebrar 50 años es vivir la memoria agradecida del don de la Vocación recibida y compartida!
¡Celebrar 50 años es vivir la memoria agradecida por tantos dones recibidos de Dios, por las manos de María Inmaculada, y por la entrega de las hermanas de la primera hora y de las de hoy!

¡El corazón se llena de gratitud por tantas alegrías, pero también por las dificultades y luchas que han confirmado que esta obra es de Dios y no de los hombres, pues fue rubricada con el sello de la Cruz!
¡Alabanza y acción de gracias al Altísimo por todas las personas hicieron parte de nuestro camino, en especial los Sacerdotes y Obispos que ayudaron en la construcción del edificio espiritual de la comunidad; y los amigos y bienhechores que contribuyeron para la edificación del Monasterio!

En este divino Camino (R. 2), alabamos y agradecemos a las hermanas de Villafranca del Bierzo que iluminadas y llamadas por Dios (R. 1), vinieron, como Santa Beatriz y para su tierra natal, vivir en honor de María Inmaculada (C. G. 2). [Monasterio de la Inmaculada Concepción] Hechas súplica permanente (C. G. 116, 2), alabamos y agradecemos a las hermanas de Campo Maior, que deseando enaltecer nuestra Santa Madre Fundadora, entonces aún Beata, vinieron fundar el Monasterio de Santa Beatriz de Silva, en tierras de Viseu para dar a conocer la belleza espiritual de esta Santa Mujer. En acogida generosa de las iniciativas del Padre (C. G. 11), alabamos y agradecemos a las hermanas de Estoril que fundando el Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús testimoniaron su consagración total al Amor de Dios que edifica Cristo en los corazones (C. G. 50,2). Acogiendo cada hermana como un don del Señor (C. G. 100), alabamos y agradecemos a cada una de vosotras, hermanas, pues por vuestro SÍ tenemos confirmado que asumiendo las actitudes de María, a ejemplo de Santa Beatriz, se vive en el amor a Dios y unas a otras. ¡Gracias por la belleza de la fraternidad!

Comunidad de Viseu

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