Camino de Cruz
Vamos a acompañar a Jesucristo en su camino de cruz. Es un camino doloroso. Y es un camino interminable.
La cruz de Cristo es también nuestra cruz. De un modo misterioso, él estaba cargando con todos los pesos humanos. ¿Quién puede calcular esta carga? De un modo misterioso, él está compartiendo todos los sufrimientos humanos.
Hoy queremos acercarnos a estos sufrimientos y sopesarlos y compartirlos. No basto compadecer a Cristo, es necesario padecer con Cristo. O padecer son los hermanos, que son también Cristo. Cada vez que aliviamos a un hermano que camina con la cruz, estamos aliviando a Jesús en su larga viacrucis. Él te lo agradece. Tú mismo, sin saber cómo, te sentirás aliviado.
Señor, enséñanos a ver en tu crucifixión y resurrección el modelo de cómo perdurar y aparentemente morir en la lucha y los conflictos de la vida diaria para que de esta manera nuestra vida sea más plena y creativa.
Aceptaste paciente y humilde las torturas de tu pasión y crucifixión. Ayúdanos a ver en las penas y los conflictos de cada día oportunidades para crecer como personas y asemejarnos más a ti. Danos fuerza para vivir en medio de ellos con paciencia, pero con coraje, firmemente confiados en tu ayuda; porque solo muriendo contigo resucitaremos contigo. (Madre Teresa de Calcuta)



