DOMINGO V DE CUARESMA
El Evangelio de hoy es muy amplio, no sólo como lectura, sino mucho más por el contenido. Tiene muchísima materia para reflexionar. Sólo intentaré aportar algunos sencillos pensamientos de oración y contemplación personal.
1-“Las hermanas de Lázaro enviaron un recado a Jesús: “Señor tu amigo está enfermo”. Qué hermoso es tener hermanas y amigos que se interesan por nuestro estado de salud, no solamente físico, sino espiritual. Hermanas y amigos que le hablan a Jesús de nuestras dificultades, oscuridades, contratiempos, enfermedades etc…Marta y María no le dicen a Jesús: Ven, que estamos sufriendo mucho con la enfermedad de “tu amigo”. Se olvidan de ellas, de su dolor y hasta de la situación que les espera, para centrarse en la situación de Lázaro su hermano. Esto, me lleva a pensar en nuestra forma de vida orante contemplativa. Somos como Marta y María, que le envía recados a Jesús acerca de tantos hermanos y hermanas nuestras que viven situaciones límites en la vida, con problemas y enfermedades y sufrimientos muy dolorosos, tanto humanos como espirituales. Tenemos que olvidarnos de nosotras, para escuchar las voces de sufrimiento que desde las “periferias auténticas y existenciales”, -como nos dice el Papa Francisco-, nos llegan desde los más variados lugares del mundo, de cerca y de lejos. El mundo necesita personas que nos tomemos y vivamos este encargo (recado) en su plenitud. Cada monasterio tiene que ser, es, como una central telefónica que recibe infinidad de “recados” para pasarlos a Jesús.
2- “Entonces, Tomás dijo: Vayamos nosotros y muramos con él”. Tomás, tuvo una emocionada iniciativa, un arrebato de ilusión desproporcionada. El texto del Evangelio se queda ahí: “muramos con él”. Nadie le responde nada, ni Jesús ni los otros discípulos. No sabemos cuál fue la reacción. Tal vez, algunos por lo bajo dijeran: anda quien habla. Tomás, en esta ocasión se hace el valiente, le salió espontáneo. Precisamente, él fue el que, no sólo huyó de Jesús en las horas de la cruz y del calvario, sino que, para olvidar la tragedia y el tiempo que, según él, había perdido, se retiró del grupo, se fue a regar sus campos que los tenía abandonados. Lo dejó todo por embarcarse en una aventura que, tal vez, no había servido de nada.
Pero no, aquella experiencia vivida junto a Jesús de Nazaret, no le dejaba tranquilo ni para enderezar un pequeño árbol. Volvió unos diez días más tarde. Encontró a sus compañeros llenos de alegría porque Jesús había resucitado. El no creyó ni a Pedro, el más respetable del grupo. Tuvo que vivir la experiencia de ver y tocar a Jesús Resucitado.
No vivamos la belleza y la calidad de nuestra vida a golpes espontáneos. La ilusión y el vigor son muy buenos y hasta necesarios. Ellos nos ayudarán a ser perseverantes en el caminar de la rutina diaria. Será bueno traerlos a la memoria en tiempos de dificultades, situaciones bajas, días de fe oscura…etc.
Tomás nos dejó un regalo muy grande: el testimonio de su humildad, amor y fe, al dar, cuando llegó el momento, la vida por su Señor y Maestro.
3- “Marta, se acercó a su hermana y le dijo: “El Maestro está ahí y te llama”. “Ella se levantó aprisa…” ¡Cuántas veces, en nuestra vida se presentan personas, acontecimientos, situaciones buenas o difíciles, que nos gritan: ¡ahí está el Señor! Pero, nos empeñamos en vivir liados, súper ocupados, distraídos en tantos quehaceres y desaceres…y la vida vuela, no nos enteramos. Tenemos que intentar vivir más adentro para y desde el silencio interior y exterior, ver al Señor en todo lo grande y pequeño que nos rodea: En la Eucaristía, en su Palabra, en el atardecer, en la flor, en el aíre que respiramos… y, sobre todo, en los hermanos y hermanas de cerca y de lejos. ¡Cuidado! Adentrarse, no significa “aislarse”. Al contrario, hay que salir de nosotras para darle entrada a él, al Maestro. No es fácil, pero merece la pena poner un poco de esfuerzo. El Señor, hará la mayor parte de la tarea, por medio de su Espíritu Santo. Él verá nuestro deseo y nos concederá la gracia de esa sencilla, pero agradable contemplación que irá haciendo cada vez más limpio nuestro corazón. “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos VERAN a Dios”. Lo dijo Jesús, el Maestro.
4- No quiero alargarme más. Sólo para terminar: “Jesús gritó con voz potente”: “Lázaro, ven fuera”.
Preguntas para la reflexión:
¿De qué lugar, situación, trastería o sepulcro me está pidiendo, Jesús, que salga fuera?
¿Me está gritando Jesús que salga fuera, para evadirme, distraerme y olvidarme de mi opción de vida, de los problemas y sufrimientos de los demás…? ¿Es esa la salida a la que Jesús me está gritando?
¿Me estará llamando, mejor, a que salga de mi egoísmo, seguridad, comodidad…etc. para que viva a su estilo, la maravillosa y ardua tarea diaria de la fraternidad? ¿Ese estilo evangélico y franciscano de pasar por la viva sembrando la paz y el bien?
¿Qué nos está pidiendo el Papa al pedirnos que vivamos una Iglesia en salida?
¡Ánimo, hermanos y hermanas! No tengáis miedo Pero confiemos. Si consiguió sacar a Lázaro del sepulcro, que según Marta, ya “olía mal”, también nos sacará a nosotras de tantos sepulcritos dónde podemos estar, si no muertas, sí dando cabezadas…El grito de Jesús, nos despertará a una vida nueva: Resucitada.



