Primer domingo de Cuaresma. No sólo de pan…
La liturgia de este primer domingo de cuaresma nos repite tres veces esta frase del Evangelio: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Magnífica respuesta de Jesús a una de las tentaciones que hoy nos trae el evangelista S. Mateo.
En algún momento de nuestra vida, todos hemos experimentado, en mayor o menor medida, el hambre, o simplemente, ganas de comer. Después de un ayuno fuerte, de un trabajo intenso, un largo viaje etc…cuando llegamos a un trozo de pan, lo comemos con muy buen apetito. Y si está en forma de bocadillo, ¡ni te cuento!
Una vez saciada nuestra necesidad de comer, nos surgirán muchas más, pues ya lo dice Jesús: “No sólo de pan…” Desde siempre, hemos necesitado comida y otras muchas cosas para vivir. Cada vez las “necesidades” van siendo más numerosas y complicadas. Bueno, para “vivir”, casi seguro, no necesitamos tantas, pero muchas veces caemos en el error de tener y buscar más de lo que necesitamos, resultado: acumulamos, nos complicamos. En fin, no creo que nuestro Dios se enfade por nuestra variedad de necesidades. Todas las cosas creadas por Él son buenas, y las creadas por sus hijos e hijas, la gran mayoría también son buenas. El bien y el mal estará en cómo las usamos, tanto las creadas por Dios como los inventos nuestros…Eso sí, quiere que no nos olvidemos de la advertencia de su Jesús: “no sólo de pan” vivimos, sino “de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
La Palabra de Dios, el gran alimento de nuestra VIDA, que tal vez, todavía nos falta por descubrir, simplemente por leer y mejor aún, por orar, reflexionar, rumiar, gustar, saborear, mirarla, acariciarla con nuestras manos y experimentar que se suaviza nuestro pulso y se sacia el hambre de nuestro corazón. ¿Sentimos de verdad hambre de esa Palabra? ¿Es un libro más en nuestra biblioteca, incluso muy estético para la estantería?
No intentemos comérnosla toda de una vez y, como dice un Santo Padre, no nos dé pena por no poder extraer más que un pequeño sorbo cada día, ese y no más es el alimento que necesitamos. Prestar “atención”, “escuchar” la frase, la palabra que nos llega, abramos bien nuestro corazón, masticarla, triturarla con suavidad…Y ¡ojo!, hagamos lo posible para que las inquietudes de la vida, los quehaceres y las múltiples circunstancias diarias… impidan, al contrario, nos ayuden, a traer a la mente esa Palabra que nos dé: paz, fuerza, amor, esperanza, humildad, confianza, armonía, solidaridad, alegría…
El primer aviso que nos da el Señor Jesús en este primer domingo de cuaresma es muy sencillo y al mismo tiempo dificil: ¡ESCUCHAR la PALABRA DE DIOS! Oír es algo propio de nuestros oídos, pero “escuchar” es un arte del corazón, una gracia de Dios.
Espíritu Santo, ven, abre nuestros oídos y nuestro corazón para que busquemos el verdadero alimento que saciará de verdad nuestra vida.
Ojala ESCUCHEMOS HOY la VOZ DEL SEÑOR, no endurezcamos nuestro CORAZÓN.


