UNA RESPUESTA AL AMOR DE DIOS. Profesión temporal.
¡Saludos fraternos a todas las hermanas de la Orden de la Inmaculada Concepción, en especial a las hermanas de nuestra Federación!
Con gozo comparto con vosotras como he vivido el día de mi profesión temporal y los días que la precedieron.
Después de ocho días de retiro espiritual (del 29 de diciembre al 6 de enero), donde viví un tiempo fuerte de preparación y confirmación del importante paso que iba a dar, profundizando las palabras de San Juan: «Nosotros conocemos el amor de Dios, pues creemos en El» (1 Jo 4,16), reconocía el amor de Dios y la confirmación y voluntad de decir Sí” a la vocación a que estoy llamada.
En la noche del día 6, la comunidad compartió con familiares y amigos una vigilia de oración, siguiendo la sugerencia de San Juan de la Cruz: «Siendo Tu Esposo Amado el tesoro escondido en el campo de tu alma, por lo cual el sabio mercader dio todas sus cosas (Mt 13,44) será conveniente que tú, para que lo encuentres, olvides todas tus cosas y, alejándote de todas las criaturas, te escondas en tu interior (Mt 6,6) y cerrando la puerta detrás de ti, ores a tu Padre en el secreto…» (Cfr. San Juan de la Cruz, Cantico I, 6.9).
Oramos en un ambiente acogedor y sereno, teniendo presente algunos símbolos sugerentes, utilizados en la Profesión y con especial significado para la Orden: como la Regla, el manto, la medalla, el velo, una Biblia, una imagen de la Inmaculada, una lámpara, introducidos con la lectura de artículos de la Regla; hubo canticos acompañados de citaras y flauta y la lectura de la Palabra de Dios. Vivimos una hora de adoración y de encuentro con el Señor, entregando y ofreciendo la consagración y el compromiso que se iba a realizar en el día siguiente.
El día 7 llegó y, con mucha alegría y algún nerviosismo, todos vivimos un momento intenso de entrega al Señor. Con la presencia del Señor Arzobispo que, entre otras cosas, en la homilía resaltaba nuestra vocación vivida con el deseo permanente de escucha y encuentro con Dios y la necesidad que el mundo tiene de quien se entregue a esta llamada, haciéndonos al final una fuerte petición de oraciones por la Arquidiócesis.
El día de mi Profesión Temporal ha sido un día para darle gracias a Dios por haber sido elegida como esposa de Jesucristo Redentor, para el cual solo podría tener una respuesta: ¡“Aquí estoy”! Para ser esposa y sierva en una obra tan grandiosa como esta de hacer llegar el amor de Dios a los hombres.
Reconociendo todo cuanto Dios ha hecho por mí - la paciencia, el perdón, la presencia viva todos los días por la mañana, durante el día y al adormecer… – quise en este día responderle con mi vida; decirle que haré todo para permanecer junto a Él, deseando ser fiel, de pie, junto a la cruz de mi Esposo Redentor; decirle que comprendí, acepté y me comprometo con este desafío que durará hasta el fin de mis días en la tierra y se prolongará en el cielo, de hacer todo para ser reflejo del Amor de Dios en la humanidad, en mi comunidad y con cada una de mis hermanas, con mi familia, con mis amigos… y con todos los que necesiten de nuestra oración.
Estoy muy agradecida por todas las oraciones y mensajes de felicitaciones por este día que nos hicieron llegar. Os pido que sigan dando gracias y rezando al Señor por mi perseverancia y fidelidad a Jesús, junto a María Inmaculada y Santa Beatriz.
Sor Marta Maria do Amor Divino



