CANTAD AL SEÑOR UN CÁNTICO NUEVO PORQUE HA HECHO MARAVILLAS
Ave María Purísima, Hermanas hoy proclamo con María Inmaculada las grandezas del señor, venid a ver lo que el Señor ha hecho conmigo, el día 8 solemnidad de nuestra Madre inmaculada el Señor por su gran amor y misericordia quiso desposar con esta pobre esclava suya, quisiera compartir con vosotras queridas hermanas la que fue la primera parte de mi acción de gracias aquel día en que me consagré a Él.
Engrandece mi alma al Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador. Qué detalle Señor has tenido conmigo. Te doy gracias Señor por esta obra de misericordia y amor que has querido realizar en mí. Si yo he dado este paso es porque tú estás en mí. Eres tú quien me elegiste y me llamaste. Yo experimenté el calor de tu amor, y este amor me lo has ido mostrando en cada paso que he ido dando en la vida. Escuché en mi interior tu voz que me invitaba a seguirte, y en medio de mi debilidad te di la respuesta, la misma respuesta que hoy te he vuelto a dar y que deseo ir renovando cada día. Señor con libertad te he vuelto a decir hoy que Sí, quiero servirte, mi vida es toda tuya, soy tu propiedad y formo parte del grupo de tus discípulos, no por mérito propio sino por puro amor y gracia tuyo. Agradezco infinitamente este don de mi vocación y te pido que tú me ayudes a conservarlo como el mayor tesoro y a serte siempre fiel. Aquí me tienes pobre y débil, quiero ser como el barro en manos del alfarero para que mi vida la modeles y la transformes tú. Señor haz de mi lo que tú quieras, lo que yo deseo es que se cumpla tu voluntad en mí.
Hermanas este es el día en el que el Señor se dignó desposar conmigo, y qué soy yo para merecer esto, si no fuera por su amor y misericordia. Sí Él ha tenido misericordia de mí. Cuando comencé los ejercicios coincidió que toda la comunidad comenzaba la semana de ejercicios espirituales anuales. Para mí fue un mes de gracia y del verdadero encuentro con el Señor. Al comenzar, el padre nos hizo ver cómo la Iglesia hoy nos invita a volver al primer amor, a esta experiencia del amor que marcó nuestra vida y que nos llevó a emprender un camino y esto me llevó a profundizar más en mi vocación, el Señor me sedujo con su amor, y solamente por él dejé mi querida familia y patria.
Hermanas soy consciente de la importancia del paso que he dado, sé que el camino es largo y duro pero sé en quien tengo puesta mi fe, y que él nunca me defraudará. Os agradezco enormemente hermanas por vuestras oraciones, en este día me he sentido muy unida a toda la Orden y es como si todas estuvierais presentes dándome todo el apoyo como hijas de una sola familia. Mil veces gracias, en todo contad con mi humilde oración. Ahora lo nuevo ha comenzado y aspiro algo que creo es lo que aspiramos todas, Hacernos de verdad un solo espíritu con cristo nuestro Esposo que es la eterna felicidad, para poder merecer todo aquello que nos promete cuando nos pone el anillo del sagrado desposorio con Él.
¡Qué hermoso es servir al Señor hermanas¡
Sor Cecilia Mbula Kilonzo
Comunidad de Osuna



