Celebración 24 Diciembre
22 Diciembre 2016
Con esta sencilla celebración queremos prepararnos para celebrar más tarde, en la Eucaristía, la alegre y gran noticia que Dios bajó a la tierra en la sonrisa, el llanto y la ternura de un Niño. Él se anonadó para elevarnos a nosotros. En los brazos de una joven virgen duerme serenamente el Dueño del universo.
María le acaricia y se estremece de alegría. José le contempla y dice con asombro: Dios mío, Dios mío, ¡qué grande eres!



