Carta de la Hna. Coordinadora por la Solemnidad de la Inmaculada 2016
En la proximidad de la Inmaculada comparto con vosotras nuestra gratitud a Dios por idear su proyecto de amor pensando en María, la mujer nueva nacida de una mirada de gracia, que supo mantener esta participación, en la naturaleza de Dios, aún siendo una criatura, y así encarna, para nosotras, el proyecto de vida con que Santa Beatriz quiso configurar la Orden.
Su Hágase fue la actitud que la acompañó siempre; y su plena acogida al don de la gracia nos abrió las puertas para percibir la fecundidad de una vida motivada por este don, lo que nos hace recordar cómo en el momento que el ángel le anunció: “Alégrate llena de gracia…”, el reloj de la humanidad se detiene. El peso de sus agujas, por el tiempo del olvido que de Dios tuvo el ser humano, le impedían vivirse acompasadas al ritmo del amor, y fue, con María, cómo la humanidad entra en la posibilidad de ser renovada en Cristo. Con su Sí los minutos recobran plenitud, las horas belleza y vida. El reloj de la humanidad vuelve a funcionar al ritmo de Dios y todos quedamos comprometidos en mantener vivo el pulso de la Historia.
Las Concepcionistas celebramos gozosas el pertenecer a esta Orden de la Inmaculada Concepción desde la cual nos sentimos fecundas en la Iglesia celebrando la primacía de la gracia y teniendo a María Inmaculada como “lugar” de encuentro con Dios, porque María dice a nuestro corazón algo de sí misma, nuestro “deber ser” ; nos recuerda que la gracia se está haciendo presente en cada minuto, que se nos da como corriente de vida que llena nuestros corazones y que tenemos la responsabilidad de abrirnos a esta presencia de Dios que nos capacita para ser madres y hermanas de la humanidad, lo que genera unas actitudes de vida:
Si el hombre se esconde de Dios y no responde a su pregunta dolorida: ¿dónde estás?, María, que es modelo de respuesta con su “aquí estoy”, nos invita a ser testigos con nuestra entrega fiel, con nuestra disponibilidad y confianza en este divino camino, aunque sea de noche.
Si el hombre, en su materialismo, quiere vivir sin Dios, María nos ofrece su actitud de considerarse la pobre y humilde esclava del Señor, sin más deseo que llenarse de Él , y por ello reclama de nosotras que “el Señor sea el centro” (Ct. VDQ art.4,1) y que su experiencia de amor nos lleve a “evidenciar” la Palabra con nuestra vida. (Cfr.CC.GG. art.126,2)
Si la culpabilización y crítica a los otros mancilla la vida fraterna, María descubre las maravillas que Dios realiza en los demás y nosotras hemos de aventuramos a mirar la vida de los hermanos con más aprecio y a desterrar, como nos pide el Papa Francisco, la crítica de nuestros labios si ésta lleva el sello de no ser constructiva.
Si percibimos el dolor del pobre, del emigrante…., sabemos bien que la actitud y el gesto de María fue ofrecer, con prontitud, su ayuda y amparo, y nosotras, desde el ejercicio de las obras de misericordia, podemos realizar la tarea de poner amor y ayuda en tantas situaciones límite de nuestros hermanos.
Si nos encontramos con el lamento pesimista del mundo, volvamos nuestro corazón a María, en quien brilla el Cántico nuevo, al que nosotras nos unimos todos los días.
Una tarea que podemos ampliar y que las Hermanas Presidentas deseamos para todas nosotras a fin de que el alma de María esté en cada una para alabar al Señor; que su espíritu esté en cada una para que nos alegremos en Dios, Nuestro Salvador y cada día nos afiancemos en el don de su gracia que nos construye como Concepcionistas, según el Espíritu inspiró a Santa Beatriz.
Bendice a cada Hermana y vuelca tu corazón de Madre sobre las que llevan el bello nombre de Inmaculada o Concepción. Este es mi deseo.
Confiando en vuestro apoyo a la Confederación y vuestra oración por mi os envío un fraternal abrazo:
Hna. Mª Carmen Mariñas
Coordonadora



