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Jubileo Campo Maior


08 Noviembre 2016
Jubileo Campo Maior

Habíamos compartido con vosotras, queridas hermanas, y con todos los amables lectores de la página, que nos estábamos preparando para vivir el Jubileo del Año de la Misericordia en la comunidad, recibiendo la Indulgencia que la Santa Iglesia nos regala en su Bondad maternal.

Así es que, para finalizar los ejercicios espirituales anuales, impartidos por fray Paulo Ferreira, ofm, nos preparamos para una celebración jubilar en la intimidad de la comunidad. 

La celebración se realizó el viernes, 21 de octubre, y empezó con una bella monición sobre la Misericordia del Señor. Después nos dirigimos en procesión hasta el primer dormitorio de comunidad, cantando alegremente: «Eternamente cantaré las misericordias del Señor». Llegadas a la entrada de la primera celda del pasillo, fray Paulo aspergió con agua bendita la puerta y la hermana que la habita; esta besó la puerta y pasó a su interior. Así lo mismo en todas las puertas de las celdas habitadas, donde, en el recóndito del santuario de su corazón y en este lugar tan especial para nosotras que es la celda, a solas con su Señor y Esposo, oró por las intenciones del Santo Padre.  

La peregrinación seguía, cantando, por el segundo dormitorio y cada hermana iba quedando en su celda, atravesando su puerta con sentimientos de indecible gozo y gratitud y disfrutando de unos momentos de coloquio íntimo con Dios. 

El noviciado fue el último paso y ya nos reunimos nuevamente. Cada hermana iba llegando con visible emoción y con el corazón inundado de alegría.  Todas juntas rezamos la oración del Año de la Misericordia, nos dimos el ósculo de la paz para reforzar nuestros deseos de amor e perdón a las hermanas y fray Paulo concluyó la celebración con una oración final preciosa.

La sencillez y la intimidad de esta pequeña peregrinación nos tocaron profundamente, según hemos comentado después de terminados los ejercicios, y nos llenó de gozo el sabernos  y sentirnos regaladas con este don tan entrañable de nuestro Padre Dios que es su misericordia. Como corazón de la Iglesia y madres de la humanidad, creemos también que a nuestros hijos esparcidos por el mundo entero llegará la gracia de este Jubileo.