Visita al Monasterio de Estoril
Los días 5 y 6 de Octubre, la Hermana Presidenta Mª José Hidalgo López, visita la comunidad del Monasterio de Estoril (Portugal). Es un Monasterio en proceso de fundación, en el que se encuentran cinco hermanas de la comunidad de Viseu.
Es un monasterio que estuvo habitado anteriormente por hermanas carmelitas y que por diversas circunstancias, tuvieron que dejar. A instancias del Patriarca de Lisboa, este grupo de hermanas de la comunidad de Viseu se animaron a emprender esta nueva fundación.
En la persona de cada una de estas hermanas, se comprueba la alegría y el entusiasmo que están poniendo en todo la inmensa labor que han realizado para poner el edificio en el mejor funcionamiento posible. Trabajo que les ha costado y está costando mucha dedicación y esfuerzo.
Dentro de este trabajo, se esfuerzan por mantener lo más importante: la oración litúrgica y personal, y la vida fraterna.
Disfrutan de una hermosa Iglesia y coro adaptados. Tienen la Eucaristía diaria y rezan Laudes con los fieles que lo desean. Para facilitar la participación de estos, adaptan su horario, y los rezan-cantan antes de la Eucaristía. Es una forma de facilitar a los fieles la participación en la Liturgia de las Horas, siempre que se pueda.
La gente del lugar las aprecia mucho. Desde luego se puede comprobar que hambre y sed no van a pasar y el cariño de tantos amigos que tienen por allí tampoco. A su disposición tienen carros, carriñas (coches, furgonetas) y hasta ¡aviones! Ahora esperan y rezan para que todo siga adelante y la llegada de algunas estorileñas, o de lugares más lejanos, escuchen la llamada de Dios y se decidan a vivir la vida contemplativa en su mismo monasterio y en la Orden de la Inmaculada Concepción, siguiendo más de cerca a Jesucristo, nuestro Redentor.
Que el Señor siga bendiciendo y dando fuerzas a estas cinco hermanas y pidamos todas para que este nuevo monasterio Concepcionista Franciscano sea siempre casa de oración, de paz, bien y amor, en él que todos: las hermanas y los que rezan con ellas o las visitan, vivan un fuerte encuentro con Dios Padre misericordioso.
Gracias, Hermanas por los bonitos días vividos entre vosotras.



