TOMA DE HÁBITO EN VISEU
“TODO EL SÍ, PARA SER VERDADERO, HA DE SER PEGADO A LA CRUZ.” El día 17 de Agosto, a las 11,30 horas de la mañana, en el Monasterio de Santa Beatriz de Silva de Viseu, Portugal, la joven Madalena Costa Leal Nunes vistió el hábito de la Orden de la Inmaculada Concepción.
La toma de hábito tuvo la participación de cinco sacerdotes. Hemos vivido de lleno la Eucaristía de acción de gracias que tuvo lugar a continuación. El rito de iniciación al noviciado fue abierto al público y asistieron algunos de sus familiares y amigos. Finalizó la celebración con un ágape en las dependencias del Monasterio.
En la joven se percibía el nerviosismo, sobre todo por el sentido de responsabilidad de usar el hábito de la Concepción.
Este inicio de una nueva etapa es muy importante, pero conlleva toda una historia de huidas, búsquedas y encuentros. Es eso que a continuación desea compartir nuestra joven hermana.
«Queridas hermanas,
Me llamo Madalena y tengo diecinueve años. He crecido como una niña normal, en el seno de una familia cristiana, que me ha educado en la fe. Por gracia de Dios he sido bautizada en día 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción.
Mientras iba creciendo me fue desinteresando por Dios, ya no querría participar en la Eucaristía, huía de la catequesis y hasta he dejado los scouts, que tanto me gustaba. He llegado a querer quitar, totalmente, Dios de mi vida, pero Él jamás ha apartado de mí su mirada. Muchas veces yo decía a mi abuela: “Después de recibir la Confirmación, jamás volveré a poner los pies en la Iglesia”, algo que la dejaba muy triste.
Sin embargo, Dios, a veces, se sirve de grandes dificultades para nos acercar a Sí. Unos meses antes de recibir la Confirmación, mi abuela murió, y fue desde este acontecimiento que yo empecé a mirar el mundo de otra forma. Hasta me parece que ella me ha dejado en herencia su misma Fe.
En el mismo año he entrado en un grupo de jóvenes de mi Parroquia y empecé un camino de búsqueda incesante de Dios. Ya nada en el mundo me llenaba, ni me satisfacían las salidas con los amigos. Sólo deseaba estar con Dios, hasta la Eucaristía Dominical ya no era suficiente,… sentía la necesidad de me encontrar con Él, de estar en el silencio habitado por Él y por eso daba disculpas para salir más temprano de las clases para ir a Misa, durante la semana. En casa, decía que quedaba en la escuela a hacer trabajos de grupo hasta muy tarde… Todo lo hacía a escondidas, pues tenía vergüenza que al descubrir me llamasen de ‘beata’.
Más tarde, he hecho un retiro con el grupo de jóvenes. En él nos ha sido dado, a cada uno, varios pasos de la Pasión de Cristo; sobre los cuales, después de reflexionar y orar, teníamos que compartir lo que querría decir la imagen para nuestra vida personal. A mí, me ha tocado las mujeres en el sepulcro a adorar el cuerpo muerto de Jesús, mientras preparaban algunos aromas y perfumes para sepultarlo (Lamentación sobre Cristo Muerto de Botticelli / abajo pormenor de Santa María Magdalena).
¡A la primera, no he entendido nada! Pero en diálogo con el sacerdote que nos acompañaba, y mi director espiritual, he sido cuestionada sobre una vida de total entrega a Dios. Le dije entonces que eso estaba fuera de cuestión para mí. Que yo jamás me había imaginado de Monja, y que sólo querría ser Misionaria de la Caridad (sin saber bien lo que eso significaba, pero me gustaba todo lo que hacían). Hasta me he enfadado con esta conversación, pero me ha dejado una cierta inquietud.
Después de todo esto, muchas veces he ido hablar con él sobre eso de ser Monja,… hasta que un día él me propuso hacer una experiencia en el Monasterio de Santa Beatriz en Viseu. Yo acepté la propuesta, pero con la certeza de que no me gustaría y que al segundo día llamaba a alguien para recorrerme. Lejos de mi imaginar lo que me esperaba… ¡Fue una semana increíble y ya no me quería marchar! Pero, como sólo tenía 16 años, aunque casi 17, tuve que esperar hasta terminar la escolaridad obligatoria. Y además, delante de la oposición de mi familia, tuve que entrar en la Universidad. ¡Sólo he aguantado el primer año, pues mi deseo de entregarme a Dios aumentaba de día para día! Y así fue, el día 18 de Agosto de 2015 he entrado en el Monasterio y estoy muy feliz, con la certeza de que todo el sí, para ser verdadero, ha de ser pegado a la Cruz.
Doy gracias a Dios que me ha llamado, y le pido ayuda para serle fiel todos los días de mi vida, buscando siempre imitar las virtudes de Su Madre Inmaculada.
Recen también por mí, al inicio de esta nueva etapa – el Noviciado.
Hna. Maria Madalena de Jesus
Comunidad de Viseu - Portugal



