Beatriz 2016. Carta Hermana Presidenta.
Carta de la Presidenta de la Federación Santa María de Guadalupe, Hna. María José Hidalgo, con motivo de la festividad de Santa Beatriz de Silva. “Dios la colmó de gracia y le dio a conocer el misterio de su voluntad” (Antif. Vísperas)
Mis queridas hermanas: un saludo de paz y gozo en el Señor y nuestra Madre Inmaculada.
Nos acercamos a la solemnidad de Santa Beatriz y nuestros monasterios se engalanan para celebrar a nuestra Madre y Fundadora con el corazón agradecido por la herencia y vida con la que fue inspirada y llamada y que después de muchas generaciones pervive en la Iglesia.
Este año santo de la misericordia ha estado lleno de gracias y bendiciones para la Iglesia, la Vida consagrada contemplativa, la Orden y la Federación. Beatriz ha estado presente como estrella y luz que ha guiado nuestro caminar por las sendas del encuentro con otros carismas, de la formación, del júbilo y la misericordia. Con la Iglesia y las hermanas hemos vibrado en todos estos acontecimientos y a esta altura celebramos también la nueva Constitución del Papa Francisco para la vida contemplativa femenina, Vultum Dei quarere. Hemos de dar inmensas gracias a Dios por todas sus bondades a lo largo del año.
Cuando una lee detenidamente nuestros documentos desde la perspectiva de la misericordia de Dios para con nosotros y la llamada a vivir conforme a ella descubre muchos matices y pistas para seguir las palabras del Papa a ser misericordiosas como el Padre. En nuestras constituciones se traduce muy claramente esta expresión hacia dentro y hacia fuera ya sea en actitudes en la vida fraterna, en el cuidado de las hermanas enfermas, ya en la misión, la oración e intercesión por el mundo a ejemplo de Santa Beatriz.(CC.GG. 74, 95, 103,109,116..) Una gran responsabilidad la que pone en nuestras manos la Iglesia: contemplación del rostro de la misericordia para vivir nuestra misión desde la misericordia.
La misma historia de Beatriz se vio seducida e impregnada de este mensaje. Sin la experiencia de la misericordia de Dios en su vida, en nuestra vida, sería imposible comprender y vivir el misterio de la Redención de Cristo y el misterio de gracia que nos identifica en la Iglesia como es la Concepción Inmaculada de la Bienaventurada Virgen María.
La Palabra del Oficio de Santa Beatriz nos abre y señala esta experiencia: Dios rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados nos ha hecho vivir con Cristo-por pura gracia estáis salvados-, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él (Ef 2,4-6/ Lectura breve I vísperas).
Beatriz debió experimentarlo así y quiso enraizar su existencia y forma de vida en el Evangelio de la misericordia. Su historia como la nuestra es historia de salvación, de sanación, de transformación, de paso de la muerte a la vida en pura gratuidad, por gracia de Dios. Con misericordia eterna nos quiso y esa fue la fuerza trasformadora que nos desplegó por dentro y nos llevó a decir como Beatriz: mi alma esta sedienta de ti, tu gracia vale más que la vida. (Antif. Laudes). Ya lo dijo también Pablo VI: esta noble señora que vivió tantos años con el rostro bellísimo cubierto con velo, nos permite hoy contemplar su rostro de santidad y de gloria y nos vuelve a irradiar la idea de la belleza espiritual, la de la gracia que trasfigura la pobre faz humana (homilía canonización). Pero Beatriz supo poner además en el centro de su forma de vida el misterio de la Inmaculada Concepción, signo luminoso de la gratuidad del amor de Dios que actúa ya antes de la respuesta de la criatura. Esta gracia concedida en su querido Hijo ha de redundar en alabanza suya como nos dirá S. Pablo (Cf.Ef 1,6). Hoy como el primer día de nuestra consagración nos hemos de seguir preguntando, de qué o quién tenemos sed y qué significa vivir de la gracia y en clave de resucitadas.
Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina: las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable. (Ct8 ,6-7/ lectura breve Laudes)
La vida de nuestra Madre fue una historia de amor apasionada por el Señor y por la humanidad.(VDQ 9). Todo se le hizo despreciable a Beatriz comparado con el amor de Cristo, pues en él encontró su riqueza, su bien, su tesoro (cf. CC.GG.42). Desposada con El, experimentó la comunión con sus padecimientos y el poder de su resurrección de tal modo que las aguas torrenciales no acabaron con ese fuego divino que le ardía por dentro, más bien la llevaron a hacerse una con su Esposo, poniéndose al servicio de la caridad y de la misión universal de la Iglesia. (CC.GG. 52). Así podemos cantar en su día: Prendado esta el Rey de tu belleza, porque El es tu Señor y tu Dios.(Antif. oficio lectura).
Os exhorto hermanos, por la misericordia de Dios a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; este es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo sino trasformaos por la renovación de la mente, para q sepáis discernir lo q es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto (Rom 12,1-2/ lectura II vísperas).
Beatriz no se recrea en un culto externo de apariencias bien cuidadas, Beatriz no deseando ser vista de nadie sino de su Esposo, buscó la soledad y vivió en clausura perpetua, hecha en Cristo con María hostia viva para la salvación del mundo. (CC.GG. 60). Ese fue su culto razonable, el verdadero culto en espíritu y verdad. En total apertura al Espíritu y su santa operación fue adquiriendo ese talante de discernimiento, de sabiduría para optar por el querer de Dios.
Este es también nuestro desafío: Desear este Espíritu, vivir continuamente atentas a sus llamadas en la mediación de la conciencia personal, en la Iglesia, en la fraternidad, en los acontecimientos y en la vida del mundo. Necesitamos este espíritu para vivir contracorriente, con una mirada trascendente, una mirada evangélica. Como nos dice el Papa en la VDQ “las comunidades contemplativas no proponen una realización mas perfecta del Evangelio sino que actuando las exigencias del bautismo, constituyen una instancia de discernimiento y convocación al servicio de toda la Iglesia: signo que indica un camino, una búsqueda, recordando al pueblo de Dios el sentido primero y último de lo que él vive.(nº 4).
Felicidades para todas en este día grande para las Concepcionistas. Felicidades a las que llevan su hermoso nombre. Nos acogemos a la protección de nuestra Madre Beatriz para que la luz radiante de su estrella alumbre nuestra búsqueda cotidiana de Jesucristo, rostro de la Misericordia.
Recibid mi abrazo fraterno mi oración y mi cariño.
Hna. M José Hidalgo López.
Presidenta
10 de agosto de 2106
Prot. Nº 11 /16



