Carta de la Hna. Coordinadora en la Inmaculada.

Hna. Celina Arranz, Coordinadora de la Confederación Santa Beatriz de Silva
Queridas Hermanas: ¡AVE MARÍA PURÍSIMA!
En el marco de este Año de la Fe, celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, nuestra gran Fiesta. A ella nos preparamos acogiendo en nuestro corazón la fe de María, pues nadie como Ella nos puede enseñar a creer, y a dar una respuesta al Señor confiada y alegre.
Mucho se está hablando y escribiendo sobre la Nueva Evangelización en este Año de la Fe. Aprovechemos tantos puntos de luz y de esperanza.
Desde nuestra vida contemplativa y concepcionista y en la realidad concreta que vivimos, nos preguntamos: ¿Y nosotras qué podemos y debemos hacer?… Ahondar, buscar, refrescar esta fe, mirando con ojos nuevos nuestro carisma a la luz del Evangelio y preguntarnos muchas veces, cara a cara con el Señor ¿Qué quieres de nosotras?... ¿Qué quieres de mí?... Y de nuevo miramos a María, la mujer creyente y fiel, la que supo acoger en su corazón la Palabra, hacerla carne y darla al mundo. ¿Qué mejor modelo?
Si miramos nuestra Regla y Constituciones, sobre todo éstas, todo es referencia a María y a la hermana concepcionista. Bien claro lo dijo el Ministro General en Toledo: Sois concepcionistas, pertenecéis a una Orden nacida para “honra de la Inmaculada Concepción (R,1) por ello os consagráis al servicio, la contemplación y celebración del Misterio de María en su Concepción Inmaculada” (CC.GG 9) Dicha consagración al servicio, contemplación y celebración…se hará realidad en la medida en que representéis las actitudes propias de María”. (Mayo 2011).
Si a todo cristiano se le pide vivir con más coherencia su fe ¿qué no se nos pedirá a nosotras? Es un momento precioso el que se nos regala en este Año. Revitalizar la fe, agradecer la fe, vivir la fe. Todo un horizonte que cada vez es más luminoso, aunque a veces el sol se vaya y rujan las tormentas… Pero ahí está la FE como roca que nos da consistencia, como esperanza y alegría de vivir, como luz en medio de la noche.“La fe es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo. Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y en el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera…” (Porta Fidei, nº 15)
María, la primera creyente nos ayuda a vivir desde esta mirada honda y confiada, la realidad. Y más allá de lo que a veces “vemos”, está lo que Dios va haciendo en la historia de cada una y de cada comunidad. Tratemos de percibir los signos de los tiempos – a lo que también nos invitan nuestras Constituciones en el nº 7- para preguntarnos en qué medida somos signos vivos de la presencia de Cristo resucitado, testigos creíbles, mujeres iluminadas en la mente y en el corazón por la Palabra del Señor, para que sepamos dar luz y acogida a los hombres de hoy.
A esto nos invita y nos llama la Fiesta de la Inmaculada, nos llama María, nos llama la Iglesia, nos llama el mundo de hoy, y este mundo será más bello y puro si cada concepcionista brillamos con la santidad de María; si cada Monasterio es un foco de Luz y de Fe que deslumbra a todos los que nos ven y nos conocen; si nuestra vida es capaz de irradiar a Dios en nuestras palabras y obras: ¡Qué hermoso Año de la fe! “Año” que dure hasta que Él nos llame y nos encuentre con la lámpara encendida y con una multitud de hijos que hemos engendrado para Dios desde la fe y el ocultamiento silencioso.
Que esta Solemnidad, ya dentro del Tiempo de Adviento, haga revivir en nosotras las actitudes de María en su acogida y espera de la Palabra, y que la venida el Señor nos llene de esperanza y alegría.
Quiero agradecer a la Comisión de Formación el trabajo de las fichas que nos están ayudando a volver a los grandes temas de nuestra fe, junto con los Documentos de la Iglesia, y nos hacen refrescar nuestras “raíces” cristianas, al mismo tiempo que nos vinculan como Familia concepcionista en el estudio de un mismo tema, en esta tarea de la formación que no debemos dejar.
Nos sentimos, hoy más que nunca, llamadas a la misión, a la nueva evangelización de la que tanto nos habla el Papa… y nuestra “misión” no puede ser otra que la que nos dicen nuestras Constituciones: ” la contemplación es su apostolado” (nº 15)… y la misión, como nos decía también el Ministro General en Toledo es: “predicar con la propia existencia, testimoniar con la vida aquello en lo que uno cree. Vuestra contemplación es misión, vuestra existencia vivida en amor, fidelidad y alegría será MISIONERA”.
Que María ESTRELLA de la nueva evangelización como la llamó Juan Pablo II, guíe e ilumine nuestras vidas para ser con Ella y como Ella, pequeñas, pero brillantes estrellas en el mundo.
Feliz día de la Inmaculada, felicidades a todas las que celebráis vuestro onomástico y Feliz y Santa Navidad a todas y cada una, con todo mi cariño fraterno.
Vuestra hermana , Mª Celina Arranz.


