Helados para el camino
- ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Para qué estoy y qué quiero hacer con el regalo de mi vida?
- ¿Dónde está el centro de mi vida? Nunca estaré menos centrado como cuando el centro soy yo. Y nunca estaré tan centrado como cuando el centro de mi vida es Cristo.
- Escucha…inclina el oído: ¿Cómo suelo escuchar? Necesitamos tiempos de escuchar a Dios para aprender a escuchar a los demás.
- Necesitamos del silencio interior y exterior para reconocer la voz y los pasos del Señor.
- ¿Cuál suele ser mi postura ante los demás? ¿de acogida? ¿de rechazo? ¿de prisa inquieta o de paz?
- En la suave brisa está el Señor. Procura siempre la paz y trata de no perderla por nada.
- Mantén siempre tu móvil interior abierto, con buena cobertura y bien cargado para que puedas escuchar con claridad las “llamadas” de Dios.
- Es muy importante distinguir la voz de Dios de otras vocecillas.
- Es más rentable y comprometido acoger la Palabra de Dios, que oír la lectura de su Palabra.
- Es bueno y necesario tener cada día una cita con Dios para hablarle, escucharle y contemplarle.
- Todo lo que ocurra, lo que nos llega como noticia por cualquier medio, nos tiene que remitir y hacer volver nuestra mirada hacia Dios.
- Todo nos debe llevar a Dios y el amor es el motor que nos hace caminar.
- Nuestras palabras, pero sobre todo, nuestras vidas han de decir a otros: “El Señor está ahí y te llama”.
- Quién quiera estar más cerca de Jesús, que haga de su vida un servicio amoroso y permanente.
- No nos equivoquemos, la personalidad no está en hacer esto o lo otro: a más parecido a Jesús, mayor personalidad.
- El mejor helado, el de mejor calidad, el de mejor marca, es el de escuchar y tener la seguridad de que: DIOS te AMA.
Un helado, por favor. De tres sabores: oración-fraternidad-paz.


