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Toma de habito de Sor Maria da Graça da Eucaristia


09 Septiembre 2022
Toma de habito de Sor Maria da Graça da Eucaristia

El pasado día 3 de setiembre del 2022, tomaron el habito de la concepción, en Campo Maior, dos hermanas de sangre, y ahora hermanas en la consagración, Sor Maria da Graça da Eucaristía y Sor Maria Ana do Espirito Santo. 

Aquí sigue el testimonio de Sor Maria da Graça da Eucaristía: 

¡Ave Maria Purísima! Querida familia, soy Soror Maria da Graça da Eucaristía del Monasterio de Campo Maior y os escribo para compartir como el Señor, en su gran misericordia, está haciendo crecer esta vocación para ser su esposa y que en el día 3 de setiembre me vistió con el habito de la “llena de gracia”, para que a través de Ella pueda recorrer este camino de entrega total al Señor. Con esta palabra “Te basta mi gracia” el Señor llevó a cabo este año de discernimiento en el Postulantado y me dejo claro: ¡No tengas miedo, Maria te basta!

Ha sido un día fuerte de despojamiento, el Señor todo lo preparó para vivir este abandono a Él, entregarlo todo a Él, desde el retiro, al cortar el pelo, la Eucaristía y incluso los hermanos que nos acompañaron lo vivieron así, en esta certeza de que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, que estoy llamada a morir para este mundo, a sepultar mi vida aquí en la tierra para tener la verdadera Vida.

Por la mañana, la comunidad se encargo de traernos, a mi hermana y a mí, mucha alegría y cariño, para que los nervios no se apoderasen de nosotras. Antes de empezar la ceremonia tuve una gran sorpresa del Señor que me trajo mucha paz: El Obispo Emérito Don José Alves que estuvo el día de mi entrada en el convento, apareció de sorpresa.

 Durante el rito estaba tranquila y buscando tener los ojos fijos en Jesus. La Eucaristía ha sido el mayor regalo del día, es la fuente de todas estas maravillas que el Señor hace en su Iglesia. Jesus en su amor, se entrega por mí, una pobre pecadora. Ha sido una gracia muy grande vivirla con todos los hermanos que nos han acompañado a lo largo de todos estos meses, en la oración, y el Señor me hizo ver que caminamos juntos, como pueblo de Dios y María como tierna madre, nos presenta a su hijo.

Luego tuvimos un ágape con los hermanos y pudimos ver la emoción y alegría de todos, incluso los que no están acostumbrados a ir a la Iglesia que estaban muy impresionados pero no en el sentido negativo, sino que participaban de nuestra felicidad, había hermanos que ni podían hablar, porque veían que Dios está presente en medio de nosotros y cuanto nos quiere. Que alegría ver que en medio de mi pobreza e incredulidad, el Señor siempre es fiel. Bendito sea el Señor.

Os pido que recéis por mí para que esta Vida nueva de la gracia pueda crecer en cada día, y que esta entrega a Jesus y a Maria Inmaculada sea “como hostia viva en alma y cuerpo.” (R2)

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