Skip to main content

Carta de la Hna. Coordinadora


07 Diciembre 2013

FIESTA DE LA INMACULADA 2013

Hna. Celina Arranz, Coordinadora

Queridas Hermanas: Acabamos de clausurar el Año de la Fe, unidas a la Iglesia nuestra Madre, que durante todo este año nos ha alentado y ayudado a ahondar y agradecer este don precioso recibido en el Bautismo y que ha enriquecido y da sentido a nuestra vocación contemplativa y concepcionista.

Ha terminado el Año de la Fe, pero la fe nunca termina, siempre está en crecimiento, en expansión, en búsqueda humilde y oración confiada.

Y ante la Fiesta de la Inmaculada, nuestra Madre y Patrona, esta fe se hace luz mirando esta Criatura única, llena de gracia y amada por Dios desde su concepción. María es nuestro Espejo, donde, como concepcionistas nos miramos cada día, a fin de imitar su “conducta inocentísima,  su humildad y su pobreza y llevarla entronizada en nuestro corazón como ejemplar de vida”. (Regla nº 6). En “existencia humilde” nos decía nuestro Ministro General en la carta de este año para la Fiesta de nuestra Santa Madre Beatriz- “cuando miramos a María descubrimos que la “existencia humilde” no es obstáculo, sino al contrario, es lugar privilegiado para vivir la fe. María desde su pequeñez nos recuerda que son los pequeños los humildes, los sencillos de corazón…, quienes saben confiar, buscar apoyo, abandonarse, agradecer, bendecir”…

María es la mujer creyente, la que se fió de Dios y entregó su vida y su persona al plan del Padre acogiendo a su Hijo con todas las consecuencias. Por eso ella nos enseña y ayuda a creer, cuando nuestra fe vacila y duda… y nos empuja a fiarnos de este Dios Fiel que nos ama y nunca nos deja ni nos dejará.

 

 

 

Estamos viviendo momentos difíciles… dentro y fuera de la Iglesia. Y mirando nuestra realidad personal y comunitaria nos surge la pregunta: ¿Hacia dónde vamos…? ¿Y qué hacemos con lo que tenemos? De esto y más sabe María, desde la Anunciación hasta la cruz su vida fue un fiarse, un obedecer a Dios y buscar y hacer su voluntad por encima de todo.

Por eso es bueno, en esta Fiesta de la Inmaculada, mirar mucho a María, acoger sus actitudes y ponernos en camino. A pesar de las dificultades de nuestro tiempo, no son los peores tiempos, son los nuestros y aquí es donde tenemos que fiarnos y creer y trabajar juntas y querernos cada día más como miembros de una misma Familia.

“Seamos comunidades que nos ayudamos en la fe, que nos sintamos unidas como hermanas que han sido inspiradas y llamadas a vivir la misma vocación de desposadas con Jesucristo, celebrando el Misterio de María Inmaculada, reconociendo la presencia de Cristo entre nosotras” ( Carta citada  del M. G).

María nos enseña, María nos ayuda y María es la madre cercana que nos dice hoy de nuevo “Haced lo que Él os diga” no tengáis miedo, yo recorrí vuestro camino y ahora estoy a vuestro lado. Es hora de extender nuestra tienda y caminar…

Aires nuevos soplan en la Iglesia con el Papa Francisco,  es como una llamada fuerte que nos hace volver al Evangelio, a valores perdidos de sencillez y pobreza… aires de esperanza de un mundo más fraterno y solidario.  Muchos gestos y palabras nos llegan cada día de nuestro Padre y Pastor, pero quiero recordaros lo que no hace mucho dijo a unas contemplativas: “también nuestros corazones descansan en la fe y la esperanza y esperamos el “mañana” de Dios. “¿Sabemos esperar el mañana de Dios o queremos el hoy, hoy, hoy? "el mañana de Dios es para María el alba de aquel día, el primero de la semana".

Y el Papa Francisco nos ha lanzado una pregunta, a sí mismo y a los demás: En los monasterios ¿Está todavía encendida esta lámpara? ¿En los monasterios se espera el mañana de Dios? Y nos invita a mirar a María, porque en  Ella, presente en cada momento de la historia de la Salvación vemos un testimonio sólido de esperanza.  María,  madre de esperanza nos sostiene en los momentos de oscuridad, dificultad, desaliento, aparentes o verdaderas derrotas humanas.  Y nos recuerda que "María esperanza nuestra, nos ayuda a hacer de nuestra vida una ofrenda agradecida al Padre celeste, un don alegre para nuestros hermanos, una actitud que siempre mira al mañana". (A las benedictinas de Roma 21 de nov.2013).

Queridas Hermanas, vivamos en este Tiempo propicio de Adviento, esta esperanza teologal, esperar con María y hacer presente a Jesús en un mundo que le necesita más que nunca, aunque parece que Le ignora… pero  lo nuestro es hacer presente la Palabra, lo que hemos “visto y oído, lo que nuestras manos han tocado…” como decía Juan,  tenemos que darlo a conocer, anunciarlo… es nuestra “evangelización” desde la contemplación.

Que María, en esta Solemnidad, en el nuevo Adviento y en la próxima Navidad, sea la Maestra que nos lleve  a contemplar la Palabra, acogerla, adorarla, amarla… y desde ahí, feliz día de la Inmaculada y Feliz Navidad.

Un abrazo fraterno a todas.