Skip to main content

Inmaculada 2013, carta de la Hna. Presidenta


07 Diciembre 2013

Hna. Mª de la Cruz Alonso Paniagua, Presidenta

 

"MARIA TRANSMISORA DE LA FE"

Queridas hermanas: Os deseo la gracia y la paz del Espíritu.

Se acerca la fiesta de nuestra Madre y es buen momento de evaluar cómo hemos vivido el año de la fe. Lo convocó Benedicto XVI y lo ha clausurado el Papa Francisco, eso también es símbolo de que la fe es el bastón de los caminantes a la vez que va comunicando la fuerza de la esperanza de generación en generación. El Papa, en la homilía de clausura, repitió una y mil veces que Cristo es el centro de todo, el centro de los corazones, del Pueblo de Dios, de la creación y de la historia. Nosotras sabemos por experiencia que cuando quitamos a Cristo del centro de nuestra vida y ponemos en su lugar nuestro YO, con toda la carga de personalismo que conlleva, nos desviamos del camino de la fe, de la esperanza y del amor, perdemos el norte y nos hacemos insatisfechas e infelices.

María también es peregrina de la fe, ella desde su humildad busca el querer de Dios,  lee los signos de los tiempos para su pueblo, confía en medio de la oscuridad y pronuncia ese “Sí” nupcial con toda libertad y acogida a los planes de Dios. Su libertad para decir “sí” viene de la fuerza del Espíritu Santo que la habita. La verdadera grandeza de María es el amor que la invade, es la disponibilidad que la sobrecoge y a la vez la expande para el servicio con su prima Isabel quién le dirá dichosa tú que has creído.

La fe de María ha de ser la luz que alumbre todo el camino Concepcionista, ella, María, “se convierte en cauce de salvación para nosotras y  para todo el género humano”. Peregrinar en la fe, confiar en Aquel que acompaña nuestro peregrinar, sumergirse en el océano de su amor gratuito, es el caminar diario en cualquiera de las jornadas que se suceden en la vida del monasterio; unas veces en la oscuridad de la noche, otras al despuntar la aurora y algunas a pleno sol, pero siempre la misma tónica: vivir de la fe, confiar sin encontrar respuestas y sumergirse en el amor de Dios para poderlo ofrecer.

María engendra a Jesús antes de tenerlo en las entrañas, lo contempla por la fe en su corazón. Nosotras que decimos a Jesucristo el “sí” nupcial también somos esposas y madres, lo engendramos por la fe y como madres tenemos que darlo al mundo. Pero ¿hacia dónde van dirigidas nuestras atenciones maternas? En primer lugar nuestros hijos más necesitados son nuestras hermanas, las que conviven con nosotras, hacia ellas debe estar volcado todo el amor que tenemos a nuestro Esposo Jesucristo. Ese amor ha de ser servicio atento, cariñoso, desprendido, para que nuestro corazón no se reseque ni se quede adormilado de modo que no seamos  “solteronas” como decía el Papa Francisco. No desperdiciemos las energías y la ternura que nos han sido regaladas.

En el año de la fe hemos tenido abundancia de celebraciones, abundancia de palabras, abundancia de textos todos ellos repletos de Palabra de Dios, ¿Nos hemos ejercitado en la oración, la reflexión y la escucha de esa Palabra o ha pasado por nosotras como el agua por las canales que las moja momentáneamente pero se secan con el primer  viento que sopla? Pongamos atención en la oración, la reflexión y la escucha. “María sigue a Cristo por la escucha fiel de su Palabra”, “La hermana concepcionista realiza el seguimiento de Cristo, a ejemplo de María, en el silencio que facilita la escucha de la Palabra, en la obediencia a los planes de Dios sobre el mundo y sobre su persona y en las sencillas tareas cotidianas de la vida” (Cf. CC.GG nº 13).

La fiesta de María Inmaculada, ha de ser para nosotras una ocasión de explosión de amor reverencial a Ella, y como Ella salir hacia fuera de nosotras para dar y contagiar, mediante el amor y el servicio.

Quiero comunicaros que D.m.,  el día de la solemnidad, bendeciremos la nueva imagen de la Inmaculada que presidirá la Iglesia. Uníos a nuestro gozo y celebración.

Os deseo un feliz día, os felicito a todas y nos felicitamos mutuamente por el don de ser hermanas.

 

26  de noviembre de 2013