Skip to main content

Profesión Solemne en Viseu


01 Noviembre 2013

Hna. Esmeralda Mª Osalda da Costa

Monasterio de Viseu (Portugal)

Queridas hermanas, vengo a compartir con vosotras el día de mi Profesión Solemne.

La presencia de mi madre fue el primer don del Señor, pues como es muy pobre era prácticamente imposible para ella venir, pero con la ayuda de algunos familiares vino y he podido disfrutar de su presencia después de 14 años sin verla. Fue, sin duda, uno de los regalos grandes  de Jesús.

Después de un mes muy intenso de retiro que he acogido como tiempo de gracia; ha llegado el día de mi Profesión Solemne. Como había llovido toda la semana hemos estado pidiendo mucho para que mejorara el tiempo y el Señor nos regalara un día agradable. Por el viaje de lejos de los invitados y por poder compartir de modo más agradable con todas las personas el don de mi vocación contemplativa concepcionista.

El Señor nos ha regalado un día lleno de sol y lo he visto como un don de su amor. La ceremonia fue muy solemne y vivida de lleno por todas las personas, particularmente por un grupo de jóvenes de mi diócesis de origen, que han participado en la liturgia. Me alegró mucho la presencia de cinco hermanas de nuestra Federación, del Monasterio de Osuna.  Ver álbum

Ha presidido  la celebración el Excmo. y  Rvdmo. D. Ilídio Leandro, obispo de nuestra diócesis de Viseu, y concelebraron con él18 sacerdotes, unos amigos de la comunidad y otros que me han ayudado en mi camino vocacional. Fue muy importante para mi poder compartir con todos mi entrega oblativa a la obra que el Señor va haciendo en mi.

Todo fue muy bien aunque me sentía algo nerviosa al principio al contemplar la grandeza de Dios y mi nada delante de la abundancia de su Amor. Pero la fuerza de la oración de todos, de vosotras y de los que me han acompañado, sobretodo de las hermanas de mi Comunidad ha serenado mi corazón y me dio valor para lanzarme en los brazos de Dios Padre con mis manos vacías, pero con una confianza infinita de saber que soy amada por Dios y quiero ser un presente para los demás.

La música fue otro don exquisito del Señor. En algunos cantos tuvimos además del órgano, la flauta travesera y el violín. Todo llevaba a la contemplación…

Después del rito de la Profesión, se invitó las personas a un ágape. En este momento se palpaba como es bueno vivir en fraternidad; unidos en los mismos sentimientos, en la misma fe y oración. Ha sido todo muy bueno, señales visibles de su amor que me llama porque me ama. Y como me decía el Sr. Obispo: “… este día no es sólo expresión de un sí definitivo, es comprometerme a renovarlo día tras día.”

Doy gracias a mis hermanas de Comunidad por haberme acogido, así como a toda nuestra Orden y Federación. Gracias por vuestras oraciones, y seguid rezando por mi.

Que María Inmaculada me ayude a seguir los pasos de Santa Beatriz.