La Hermana Presidenta y su Secretaria en Garachico
El día 14 de Octubre recibíamos con gozo la visita de nuestra Hermana Mª de la Cruz Alonso Paniagua, acompañada, como es habitual, de su secretaria Hna. Mª José Hidalgo López.
Ha sido esta comunidad, la última parcela que ha visitado y que, por lejanía y por última, nos ha dedicado algo más del tiempo. Fueron seis días, creo y espero, que bien aprovechados.
En reuniones fraternas hablamos de algunas realidades federales, así como de dos aspectos que una concepcionista contemplativa no debería olvidar nunca, pues en ello está asentada nuestra identidad y presencia en la Iglesia, es decir: La oración asidua y la vida fraterna. Todo ello vivido desde y como María Inmaculada, mujer sencilla, limpia y disponible. También se tocaron, casi de puntillas, la vivencia de los votos, los más sobresalientes: el de obediencia, que parece andar en rebajas, y el de castidad el cual, decía, no lo hacemos solo para ser muy puras (que debemos serlo), sino para amar y amarnos, más y mejor. Así podremos llegar a la maternidad espiritual que nos hará ser fecundas, derrochando amor y ternura con todos y todas, pero sobre todo con las más cercanas. Nuestra vida es demasiado hermosa para dejar escapar cualquier circunstancia o acontecimiento, grande o pequeño, que nos ayuda y nos lleva a vivirla en mayor plenitud. Nuestra vocación se hace cada día más hermosa, acogiendo nuestra unión con Cristo redentor a través de esa pequeña gota de fidelidad personal a nuestros compromisos. Si Cristo es el centro de nuestra vida consagrada, Él tiene que sostener, envolver y guiar todos los momentos de nuestra jornada, con la misma sencillez, humildad y pobreza de la Casa de Nazaret. Ver állbum
En fin, fue un compartir muy vivo, fraterno, actual y muy de toda la vida, pues hay cosas que pueden cambiar de color, de nombre, pero no de esencia.
No todo fue puramente espiritual, también tuvimos recreaciones animadas y hasta una pequeña actuación en su honor, de nuestra postulante, que, dicho sea de paso, se le da muy bien el teatro y el cante.
Se fueron con los ojos llenos de mar, aunque no se mojaron ni los pies, pues nuestro “charquito salado” estaba averiado.
Creemos que disfrutaron de esta nuestra hermosa tierra y de algunas peculiaridades de esta pequeña y lejana comunidad de hermanas. Nosotras, desde luego, sí que disfrutamos y vivimos una semana de gozo en tan grata compañía.
Agradecemos a Madre Mª de la Cruz el esfuerzo y la entrega a la Federación y especialmente su visita a nuestro Monasterio y Comunidad.
Muchas gracias M. Mª de la Cruz por tus palabras y silencios, gracias por tu ser y estar. Y gracias, también, a ti, silenciosa y sonriente Mª José.
Hna. Mª Jesús Barroso


