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"Redescubrir la gracia de lo dado"


05 Agosto 2013

Crónica del curso de jóvenes Profesas  solemnes

Hna. Glendy Xocop Chex, Monasterio de Lebrija

Del 29 de julio al 2 de agosto, un grupo de trece hermanas, procedentes de los monasterios de Almería, Cádiz, Campo Maior, Lebrija, Montilla y Viseu; hemos asistido al primer curso para jóvenes profesas solemnes convocado por las Federación y celebrado en la Casa federal de Mairena del Aljarafe (Sevilla).

El domingo  día 28 fuimos llegando a Mairena.  Una vez acomodadas en nuestras respectivas habitaciones y después de las vísperas Madre Mª de la Cruz nos dio la bienvenida y nos informó de los cambios que había sufrido la programación del curso,  nos alentó a estar atentas al tema que se había preparado y nos dio las orientaciones prácticas para la semana.

El tema del encuentro ha sido “Redescubrir la gracia de lo dado”, “La vocación Concepcionista hoy”, impartido por Fr. Manuel Díaz Buiza, hermano franciscano que muchas de nosotras conocemos de los Cursos de verano y de la preparación del Jubileo de Toledo y que actualmente pertenece a la fraternidad de S. Buenaventura de Sevilla.

En las clases el profesor nos instó a REDESCUBRIR LA GRACIA DE LO DADO, es decir a revitalizar el don recibido, que realmente es nuestra tarea, a descubrir la pasión central de nuestra vida y a ser conscientes de que no estamos aquí por méritos propios, sino que nos hemos sentido inspiradas y llamadas por Dios, tal como lo refiere nuestra Regla en el capítulo 1. Ver álbum de fotos

 

 

“REDESCUBRIR LA GRACIA DE LO DADO” implica el ocultamiento silencioso, ya que sin este no hay vida contemplativa - concepcionista y ¿cómo podemos redescubrir  este ocultamiento silencioso? Ahondando en las experiencias que tenemos en nuestra relación con Cristo Esposo.

REDESCUBRIR LA GRACIA DE LO DADO, es tomar conciencia del dueño de la vida, quien es el Señor, con el que cada una de nosotras se ha desposado.

Los Consagrados y Consagradas, necesitamos con urgencia, volver a nuestro origen, es decir a Redescubrir la gracia de lo dado, ya que hemos desplazado nuestra identidad de vida en el HACER (productividad) y hemos dejado en un segundo plano el “SER” y solamente volviendo a lo esencial, volveremos a encontrar el verdadero rostro de nuestra vida, el centro vital que somos y desde el que nos nutrimos, Cristo.

REDESCUBRIENDO LA GRACIA DE LO DADO, nos damos cuenta que el hombre funciona si hay deseo, es decir que si nos falta el  deseo en nuestra vida consagrada, tendríamos que cuestionarnos como estamos viviendo nuestra vocación y tomar conciencia de esta realidad. Sin el deseo es muy difícil que disfrutemos del don que hemos recibido, si no hay deseo, no hay pasión por la vida ya que el deseo es un elemento o mecanismo de ignición y quien desea, todo lo alcanza, todo lo puede, ya que el deseo trae vida y luz en la oscuridad.

Dos tareas que debemos empezar en nuestra vida: Cultivar lo débil y la interioridad.

Un peligro que corremos: La negación de la gracia.

Una alternativa: Ser hombres y mujeres de deseo.

Estamos pues, debatiéndonos entre el deseo y la realidad, entre la entrega incondicional y el egocentrismo; no somos santos, es evidente (estamos en camino de conversión y fe) pero a veces da la sensación de que nadamos entre dos aguas: por un lado las grandes aspiraciones y por otro las míseras realizaciones, por eso es vital, imprescindible a los que nos hemos consagrado al Señor, tomar conciencia de dónde estamos y cómo en nuestro camino de fe, si estamos siendo o no protagonistas de nuestra existencia, es decir, si cada una ha tomado su vida en sus propias manos.

Los consagrados, hemos de estar alertas ya que nuestro enemigo más grande es la “mediocridad”.

REDESCUBRIR LA GRACIA DE LO DADO, es también redescubrir el cuidado para vivir en fraternidad. Cuidar es más que un acto, es una actitud, es algo esencial en nuestra vida ya que estamos hechos para el cuidado, para protegernos los unos a los otros. El cuidado abarca más que un momento de atención, de celo y de desvelo; representa una actitud de ocupación, de preocupación, de responsabilidad y de compromiso afectivo con el otro.

Nuestra vocación de consagrados, nos lleva a comprendernos como hermanas, es decir que el Padre nos quiere hijas y hermanas.

El quedar a merced de los otros, lleva a las hermanas al amor mutuo, a la comunión, al perdón, al no juicio, a la acogida y aceptación mutuas, y sabemos que nada de esto depende realizarse por nosotras mismas sino es el continuo nacimiento del Espíritu Santo en nosotras.

 

REDESCUBRIR LA GRACIA DE LO DADO, es también vivir de la fe, esta fe que debe ir creciendo en confianza. Reflexionando distintas citas bíblicas, hemos sido conscientes por dónde caminamos, qué experiencias hemos tenido de nuestro crecimiento espiritual. A ello nos ayudaron “el funcionario real” de Jn 4, 46 – 54; El centurión de Mt 8, 5 – 13 y la mujer cananea de Mt 15, 21 -28.

 

REDESCUBRIR LA GRACIA DE LO DADO, es también vivir del amor.

Cuando uno se aparta de la fe, se aleja de la caridad. No podemos amar lo que no sabemos si existe o no existe, es decir, desde la fe, reconocemos y aceptamos a otros en su bondad, en sus valores y riqueza cristiana y solo a partir de esta aceptación podemos amar.

En el pasaje de Lc 2, 41-52 veíamos cómo la idea del amor de Dios es distinta a la nuestra. Podríamos pensar que María, sin duda, es la hija predilecta de la gracia, llena del amor de Dios desde el principio y así es, pero Jesús con su respuesta, recuerda a su Madre que la voluntad de Dios, tiene que ir por delante de cualquier deber y de cualquier afecto por muy legítimo que sea, como el amor de una madre por su hijo. La respuesta de Jesús es una invitación a una nueva profundidad de pureza de corazón, a una nueva efusión del amor divino.

También en el pasaje de Lc. 21, 1-4 “La viuda pobre” es símbolo de una vida total y únicamente orientada hacia la búsqueda de Dios. No tenía “excedentes” es decir, nada que ofrecer más que su cuerpo y su alma. Dios desea de nosotros, el don de nosotros mismos, ese don es más precioso que todos los demás que podamos ofrecerle y que podamos considerar excedente (capacidades, dones naturales, tareas, servicios, talentos…)

Finalizamos con a historia de Job, él es símbolo de una persona que ha alcanzado la unión con Dios, profunda y estable. Dios permitió desestabilizar su sublime tranquilidad, para purificar sus motivaciones. Si estas tenían que ser purificadas ¿qué diremos de las nuestras? La cuestión en vida de fe, es cuestión de amor.

El tremendo desafío de la vida cristiana, consiste en que Dios está pronto para recorrer todo el camino de su entrega a nosotros, si nosotros recorremos todo el camino de nuestra entrega a Él.

Al finalizar la clase todas a una, aplaudimos al profesor, como muestra de agradecimiento. Nuestras expectativas se han superado con creces y así se lo expresamos a Fr. Manuel ¡GRACIAS HERMANO!

Apreciamos mucho su sabiduría y su habilidad para poner ejemplos del día a día con gracia(de forma amena) y verdad. Han sido días de estudio, oración y profundización en nuestra vida y vocación. Todas concluíamos que nos parecía estar de “Ejercicios espirituales” y con deseo de más...

Compartimos con vosotr@s nuestra experiencia fraterna de estos días:

Además de las clases ha habido tiempo para todo: hemos disfrutado de la piscina, de las recreaciones al aire libre en donde compartíamos vivencias y algunos juegos. La última noche, fuimos obsequiadas con un precioso abanico y  más de alguna se ganó  una mochila. ¡GRACIAS HERMANAS!

El día dos de agosto, día del perdón de Asís y fiesta de Nuestra señora de los Angeles, celebramos una solemne eucaristía y al mediodía se clausuró el encuentro.

Agradecemos a la Madre Presidenta, María de la Cruz Alonso por su animación y dedicación a la formación. Deseamos integrar en nuestras comunidades lo vivido y reflexionado en estos días y damos las gracias a todas las hermanas que han colaborado para que este curso sea posible.