3ª Semana de curso
Queridos lectores, sí, es verdad, ¡como pasa el tiempo! ya estamos aquí para contaros como fue la tercera semana del curso de jóvenes. Esta semana la dividimos en dos y fue tan intensa como se hubieran pasado realmente más de ocho días, como dice la Palabra: mil años en tu presencia son como un ayer que pasó… Así lo hemos visto aquí en Mairena, donde el tiempo se presenta distinto, o quizás haya ocurrido algún cambio en la medida del tiempo a nivel mundial y no nos hemos dado cuenta…
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Primeramente estuvo con nosotras el Padre Asistente de la Federación, fray Joaquín Domínguez Serna quien nos habló del carisma, enfocando su exposición desde la experiencia de vida de Santa Beatriz. La motivación primitiva de la Santa Madre consistía en querer servir al Altísimo con todas sus fuerzas, para luego concretar su proyecto según los designios de Dios. Nos llevó a pensar a nosotras: ¿cuáles son nuestras motivaciones? ¿Que nos mueve de verdad? Moviéndonos, empezamos la segunda parte de la semana, pues desde el miércoles tuvimos la gracia de tener algunas sesiones de vocalización y canto. Nos movíamos porque todo el cuerpo tiene que calentarse, al igual que la voz, antes de empezar a cantar lo que sea. Con la ayuda de Madalena, postulante del Monasterio de Campo Mayor y profesora de canto, pasamos tres días aprendiendo ejercicios de calentamiento y vocalización.
Terminamos el viernes por la noche con un magnifico concierto a la luz de la luna preparado especialmente para nuestras hermanas. Varios canon y una bella pieza mariana, un ave maría, (no podía ser de otra manera!!!!!) componían el repertorio. Aunque hubo alguna que otra imperfección, no importó, porque, según las palabras de la profe, “solo Dios es perfecto, por eso, es normal que entre nosotras haya imperfección, ésta nos acerca a Dios…”. Así en un clima de verdadera fraternidad y alegría terminamos la tercera semana. No nos despedimos sin antes relataros algunos momentos importantes. Hoy en nuestra eucaristía dominical, en la monición de entrada, se explicó los símbolos que se habían colocado delante del altar: una lámpara, el hábito concepcionista y unas sandalias. Como estamos en el año de la fe, lo representamos con una lámpara, queriendo simbolizar la experiencia de Sta. Beatriz.
Dicha experiencia la llevó a fundar una Orden en honor de la Inmaculada Concepción. Nosotras, hemos recibido como herencia este carisma, es don y tarea nuestra mantener encendida la lámpara que el Señor encendió en Sta. Beatriz. Las sandalias representan el camino que hemos recorrido como Orden y ahora seguimos prolongando en acogida generosa las iniciativas de Dios. Nuestra vida quiere ser una alabanza armoniosa de María Inmaculada. Por eso, nuestra hermana Vincy, de la comunidad de Estella, presentó una bellísima danza contemplativa en el momento del ofertorio. Por medio de los gestos de todo su cuerpo, ofrecía en actitud de alabanza y entrega todo lo creado. Al final de la eucaristía la hermana Helena, de Campo Maior, (Portugal) compartió su testimonio de fe y su recorrido vocacional. En los momentos recreativos pudimos contar con la voz magnifica de nuestro padre Asistente y la canción de hermano sol y hermana luna. Continuamos con sesiones nocturnas de risa, muy saludables para el cuerpo y el alma.
Al toque del tambor, disfrutamos de una danza típica africana, pero cuando nos quedamos boquiabiertas fue con una guapísima bailarina conocida mundialmente, especialmente en su casa, Carmen Lucero y su jota navarra, ya se le han pedido clases de danza… Muchas más cosas ocurrieran que si las escribiéramos acabaríamos con vuestra paciencia, como lectores asiduos.
Las hermanas acompañantes


