Santa Beatriz 2014, Carta de la Hna. Coordinadora

Hna. Celina Arranz
Coordinadora de la Confederación Santa Beatriz de Silva de España.
Queridas hermanas: en la alegría de encontrarnos de nuevo para celebrar la Fiesta de nuestra Santa Madre Beatriz, os saludo con todo mi amor de hermana.
Celebrar la Fiesta de la Madre, es renovar nuestro amor fraterno y de agradecer el don de nuestra vocación, de sentir que nuestro carisma sigue vivo en la Iglesia hoy, y que somos nosotras las que tenemos que darle de nuevo, ese impulso y creatividad, que Beatriz vivió desde el principio y que la Iglesia nos pide hoy.
No hace mucho le escuché a Mons. Carballo, tan conocido de todas nosotras, que esta hora que vivimos en la Vida religiosa nos urge a “llamarnos unas a otras”. Y me pareció precioso. No sólo hemos sido “llamadas e inspiradas” por el Señor a vivir esta vida, también tenemos que llamarnos mutuamente y reforzar nuestra unidad y amor mutuo, pues es lo que hoy se nos pide y exige, en un mundo cada vez más fragmentado, insolidario y violento.
Y en estos tiempos nuestros, “recios” –como diría Santa Teresa- se nos llama a ser coherentes con nuestra llamada y vocación y a saber dar la “alegría del evangelio” a todos. Alegría de sentirnos amadas por Dios, alegría de ser hermanas y vivir:“encendiendo el mundo con nuestra alegría”, como nos dice nuestro Ministro General en la hermosa carta que nos he escrito para la Fiesta de Santa Beatriz. Todo cuanto en ella nos dice nuestro Hermano Michael, es para leerlo, meditarlo y guardarlo en el corazón… también para compartirlo con nuestras hermanas y sentirnos gozosas de nuestra vocación y de haber recibido este don de Dios por medio de Santa Beatriz.
Esta carta es también un regalo que nos llega por medio de un Hermano nuestro; él nos invita a releer la exhortación Evangelii Gaudium, “con la mente de Santa Beatriz, en el corazón de María Inmaculada”, donde ella guardaba y meditaba todas las cosas, y desde la responsabilidad de “mantener viva la lámpara que el Espíritu encendió en Santa Beatriz”. ¡Qué hermoso! Sí, llamadas a mantener viva una llama que ha brillado y sigue viva más de 500 años en la Iglesia y en el mundo y que a pesar de tantos avatares, sigue brillando hoy en cuatro continentes.
Que estamos viviendo tiempos difíciles, nadie lo ignora. Pero son tiempos en los que Dios nos llama a mirar más allá de los números y estadísticas. Seremos menos, pero esto no debe apenarnos… lo que sí se nos llama es a mirar la realidad con fe y a no cerrarnos en nuestro pequeño mundo, porque los horizontes de Dios no tienen límites y es sin duda el tiempo de gracia, la oportunidad que se nos brinda para despojarnos de muchas cosas que no son Él y poner nuestro corazón en el Único Tesoro y la Perla fina por la que hay que vender TODO.
No tengamos miedo, que si él nos llama a salir de “nuestra tierra” no nos dejará solas. Recordemos a nuestra Santa Madre. Su vida fue un éxodo continuo: Tordesillas, Toledo… y el éxodo final de no ver lo que tanto deseó. Ella va por delante y nos anima a confiar y a estar vigilantes, con la lámpara siempre bien provista de aceite, porque no sabemos cuándo puede llegar el Esposo. Pero mientras llega, tenemos que trabajar, discernir, confiar…
No hay duda de que estamos llamadas a buscar juntas un camino nuevo, a renovar y profundizar en nuestro carisma. Que nos preocupe más el saber dejar a nuestras jóvenes y futuras hermanas una herencia carismática rica, que un número grande de monasterios. Si hay que cerrar presencias, otras se abrirán… pero oigamos también la voz de la historia y de la Iglesia que nos llama a saber “discernir” y actuar.
A todas nos ha llegado el cuestionario de la Congregación de Religiosos de Roma. Y nos preocupa el saber dar una respuesta adecuada… porque sabemos es una oportunidad que no podemos dejar pasar, ni dar cualquier respuesta… es muy importante lo que se nos pide responder y saber decir qué es lo que queremos y pensamos en “fidelidad creativa”.
Cada Federación estará haciendo su discernimiento y ofreciendo su ayuda a las comunidades. Pidamos al Espíritu ser lúcidas y dejarnos guiar y ayudar. En ello nos va mucho, por no decir todo en nuestro futuro de vida consagrada fiel a nuestro carisma y a la Iglesia, en esos temas tan importantes.
También deciros, que pronto tendremos ya el libro sobre Santa Beatriz escrito por José Félix Duque. Su retraso en la publicación, se ha visto enriquecida con nuevos datos y revisiones. Según nos dicen los que lo van revisando, va a ser un libro interesantísimo en cuanto a documentos y datos sobre la Santa, su familia, su entorno… datos documentados de los que no se tenía conocimiento hasta ahora. Una gran obra que agradecemos a José Félix D. pues ha puesto en ello mucho amor a la Santa y a su Orden, mucha investigación y mucho trabajo. Esperamos con ilusión este libro, así como el de la historia de los monasterios de España, que quizá salga a la luz antes que éste. Que todo ello nos sirva para conocer y amar más nuestra historia y nuestras raíces.
Queridas hermanas, vivamos más que nunca la unidad y la verdad de nuestro carisma, no es tiempo de perdernos en cosas secundarias. Beatriz, nuestra Madre se nos hace ESPEJO donde mirarnos. Sus largos años de silencioso encerramiento, su decisión de llevar adelante el proyecto de Dios en María Inmaculada, su entrega total hasta el final… nos hablan de fidelidad, de confianza, de mucho amor al Señor y a sus hermanas.
Que ella nos ayude a vivir: “Alegres en la alegría del Esposo”. “Imitadoras de la alegría de la Llena de Gracia”. “Partícipes de su alegría”. Creciendo juntas en la verdadera alegría. “Encendiendo el mundo con nuestra alegría”. Y que “¡Nadie nos arrebate esta alegría!”. (Carta M. G.)
Con María Inmaculada, en este mes que celebramos su Asunción a los cielos, damos gracias al Señor y bendecimos su obra en María y en Beatriz y en tantas hermanas nuestras, que como Estrellas han brillado en el cielo de nuestra Orden. Ellas nos han dejado una hermosa herencia, seamos sus continuadoras, y unidas en la oración y las celebraciones, gocemos de estos días de FIESTA.
Un abrazo muy fraterno.


