Vigilia de Pentecostés. Montilla
¡Ven, Espíritu Santo!
Llénanos de tu presencia sanadora e inunda nuestro ser con tu gracia.
Infúndenos tus dones y carismas para que seamos luz del mundo y sal de la tierra.
Ven sobre cada una de nosotras y sobre toda la humanidad que tanto necesita de ti.
Envía Señor, tu Espíritu: para que todos los pueblos caminen hacia el amor y la reconciliación; para que los que sufren se sientan consolados y comprendidos; para que los que están solos y tristes sean confortados; para que los que viven en el vicio y el pecado sean liberados; para que no se cansen los que luchan por la justicia; para que a todos les llegue tu Espíritu; para que todos recibamos la abundancia de tus dones.
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¡Ven Espíritu Santo! Únenos en una misma lengua, enséñanos a hablar el lenguaje del amor, la humildad, la pobreza, la paciencia y la obediencia.
Alienta en nosotras el aire de la verdad, de la paz, de la vida, del silencio, de la palabra profunda, de entrega y santidad, de la solidaridad…
Espíritu de Dios, aviva en nosotras lo que está dormido, marchito y languidece; aviva en nosotras todo gesto de acogida a la hermana y a todos. Aviva en nosotras todo deseo de las cosas de arriba.
Envía, Señor tu Espíritu para que sea siempre nuestra fuerza y nuestro consuelo.
Ven Espíritu Santo y haz nuevas todas las cosas, renovando nuestro corazón.
Monasterio de Santa Ana - Montilla


