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Resucitó el Señor mi amor y mi esperanza


09 Abril 2015
Carta de la Hna. María José Hidalgo, Presidenta de la Federación Santa María de Guadalupe, con motivo de la Pascua de Resurreción.

Mis queridas hermanas: Paz en el Señor vivo y resucitado.

Me acerco hasta vosotras para felicitaros la Pascua por medio de estas letras.

Estos días pasados hemos escuchado en los relatos evangélicos como muchas mujeres habían seguido a Jesús desde Galilea y le acompañaron en los momentos dolorosos de la Pasión. Eran mujeres que salieron de la oscuridad de la noche, mujeres que recibieron una segunda oportunidad, mujeres agradecidas que habían escuchado sus palabras y  recibido de Jesús una mirada de respeto, de ternura, de favor., mujeres nombradas y mujeres anónimas. Esos evangelios daban  fe de la presencia, fidelidad y empatía de estas mujeres con Jesús en la Pasión.

La mañana del primer día, éstas serán también las mujeres de la Pascua, aquellas que comprobaron la ausencia del cuerpo en el sepulcro vacío, y se convirtieron en testigos de la presencia del que esta vivo.

Estas mujeres podemos ser también nosotras que hemos experimentado el paso de la muerte a la vida, de la tiniebla a la luz, que nos hemos sentido amadas por Jesús como nadie lo ha hecho. Nuestro amor también madruga cada mañana para buscar el rostro de Jesucristo como el de María Magdalena y nuestro corazón se inquieta cuando lo  buscamos y no lo encontramos, pero al escuchar su voz e intentar retenerlo nos dice “ve a mis hermanos y diles...

Somos mujeres a las que ha traído paz,  ha trasformado nuestros miedos en confianza, amor gratuito y capacidad de arriesgar.  ¡Qué hermosa misión ser hermanas de paz en medio de nuestras comunidades! El nos dirá: alegraos, no tengáis miedo.

La fuerza del resucitado nos empuja a romper cerrojos y salir del ensimismamiento, haciendo posible la salida hacia el mundo en misión y la entrada del mundo y los hermanos en el corazón y la oración.

En verdad no podemos quedar indiferentes ante la rica liturgia de estos días, la Palabra, las antífonas, las oraciones, los signos... todo realza este bendito tiempo. Hermanas: tenemos cincuenta días para estrenar  estas palabras, especialmente este año dedicado a la vida consagrada.

Otra mujer, María, la Madre del Resucitado nos acompaña, se alegra por el triunfo de su Hijo, como cantamos cada día, y en este segundo anuncio del ángel recuerda las promesas del primer Alégrate. Ella que concibió a su hijo creyendo, creyendo esperó su resurrección. Con María, la Virgen de la Pascua, emprendemos este camino con alegría.

¡Feliz Pascua!

No dejéis de recordarme en la oración, yo también os tengo presente. Recibid un fuerte abrazo.

Hna. Mª José Hidalgo López
Presidenta

Prot. Nº 06/15
5 de abril de 2015,
Pascua de Resurrección.