Carta de la Coordinadora. Pascua 2015
Hna. Mª del Carmen Mariñas
Queridas Hermanas:
¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!. Esta es la feliz noticia, que suena a pregón defiesta en el tiempo de Pascua.
Con gozosa emoción celebro con vosotras esta mañana de Luz, de esplendor, que nos abre paso para redescubrir el horizonte que ella nos ofrece y que nos permite gozar y construirnos viéndonos en el que es la VERDAD y nos llena de posibilidades,pues este día de la Pascua nos invita a mirarnos bajo el reflejo potente de la Resurrección, donde nuestra vida ha quedado “marcada”, para siempre, por la gracia que actuó en Jesús, destruyendo la muerte y el pecado.
El Resucitado viene a implantar un “canto nuevo” en nuestro corazón y le infunde una vida nueva, que lleva consigo la melodía de la alegría esencial de sabernos incondicionalmente amadas por el Dios de Jesucristo que ha liberado en Él el pecado y el poder de la muerte. Lo ha hecho también en María y lo hace en nosotras.
Por eso, hemos de proclamar,desde la alabanza y con la vida, la grandeza del Señor; que todo nuestro ser, nuestras capacidades, nuestros pensamientos……… revelen que mi Dios es mi Salvador, que Él ha tocado, con su salvación, los desiertos de mi vida y los ha hecho florecer, porque quiere que sea oasis de esperanza para mis hermanos, los hombres.
Pero… la Pascua no sólo es el tiempo de la esperanza, lo es también de la audacia, que tiene su fundamento en el encuentro con el Señor Resucitado. Sí, la noticia de la Resurrección, confirmada después por la experiencia de encuentro con Él, es lo que quita el miedo y hace desaparecer la tristeza, el desánimo y la desesperanza. Es lo que renueva las fuerzas y hace entender que la vida está por encima de la muerte, del pecado y del sufrimiento. Es lo que nos hace audaces y lo que capacita para seguir dando la vida por la construcción del Reino de Dios, sabiendo que, a pesar de todo, la última palabra será vida y resurrección, vida en plenitud.
Y así, al felicitarnos la Pascua, reconocemos y proclamamos la oferta más fascinante que se ha podido ofrecer al hombre, y se abren nuestros ojos para celebrar la vida sabiéndonos en “permanente estado pascual”, lo que nos permite vivir el latido constante que nos lleva a la primacía de Dios,e irradiar, con nuestra vida consagrada, la misericordia de Dios que invade nuestra existencia, cada escena de nuestra propia historia, porque Él nos sostiene con su amor y nos hace sentir llenas de vida.
Como a María, será la fe quien nos sostenga, para vivir cada momento como una respuesta a su ternura entrañable y mantener los ojos bien abiertos para descubrir su latido en el corazón del mundo, porque su empeño, de generar vida, sigue aconteciendo cada día y su entrega es constante para ofrecernos el retorno a la Casa del Padre, donde El vivirá con nosotras en eterna alianza de amor.
Con mi reiterada felicitación Pascual unida a la de todas las demás Presidentas que formamos la confederación de Sta. Beatriz os abrazo con fraternal afecto:


