Es un regalo de Dios
Que la Paz y el Bien de nuestro Señor este con ustedes hermanos/as, y la Virgen Inmaculada los cubra con su Manto, y les ayude a que el Reino de Dios que esta en nuestro corazón siga creciendo para llevarlo a nuestros hermanos, hasta las periferias.
Mi nombre es Daniela José Martínez, procedo de Venezuela, y me encuentro en el convento de la Orden Inmaculada Concepción de Garachico en la Isla de Tenerife.
Les cuento un poco, cómo ha sido el recorrido de esta gran invitación del Señor a dar un paso más, a ser generosa con Él, a no reservarme nada, a darlo todo o nada.
Pues bien, vengo del camino neocatecumenal de Puerto Cabello, mi ciudad natal. La llamada surgió en unas convivencias vocacionales con los que tenemos dos veces al año, convivencias para guiarnos en el discernimiento. Hace cuatro años tenia contacto con las hermanas del cister en Burgos, ya tenia un tiempito, de estar en contacto con ellas por teléfono, y me estaba llamando la atención su vida; Una hermana de la comunidad, me habló de esta comunidad concepcionista franciscana sin saber que yo tenía contacto con las otras monjas, me entró la curiosidad y quedó ahí.
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Lo que pasó fue que llegó el día de la convivencia en diciembre, al dar mi eco de la palabra y mi experiencia durante el año y dificultades, ellos me preguntaron si quería hacer una experiencia en un monasterio, y que si tenía contacto o quería algún convento en concreto y el que se me ocurrió y me acordé en ese momento fueron no de las cistercienses sino de estas hermanas Concepcionistas de Garachico. Me preguntaron si estaba dispuesta a hacer esa experiencia con las hermanas y yo acepté, con nervios, pero dije que si.
Ya tengo un año y once meses con la comunidad de las hermanas; el 21 de noviembre tomé el hábito (soy una recién novicia mas bien novata) para entrar a vivir la vida y la regla de la Orden Inmaculada Concepción, con el ejemplo de Santa Beatriz de Silva, bajo el espíritu y actitudes de la Virgen Inmaculada.
Estoy muy contenta, he intentado buscar una palabra corta y concreta para expresar lo que siento y de veras no la hay. El Señor pide con autoridad y en forma de ternura, siendo el Dueño de todo. Cuando una empieza a saborear su grandeza, poderío y misericordia, una se va dando cuenta de lo que El le va pidiendo a través de las limitaciones, caídas, y se lo entrega, se sorprende una grandemente, Él con gran paciencia va, espera nuestra respuesta, y al darle esa respuesta, bum!! No se deja ganar en generosidad, claro siendo sincera con Él y con los que él nos ha permitido compartir este camino… Esta semana, desde el domingo, para mi ha sido gracia tras gracia, una tras otra. Las oraciones para mi ha sido una perla y me hacen mucho bien; oraciones de las personas que están más cerca, mas lejos o en el mundo. Este retiro lo he podido aprovechar al máximo por vuestras oraciones y las de tantas otros hermano-as en Venezuela y las de mi familia, para mi son como una perla. Me ha dado una Madre Superiora estupenda, Sor María de Jesús Barroso y un guía espiritual muy bueno, el Padre Áureo, los dos que ¡no me exigen y piden poco!… ; también las hermanas, que han formado parte de mi camino en estos años pues creo que desde que llegué, he encajado rápido en la comunidad.
He venido a un país donde no tengo familia, y el Señor en mí cumple lo que dijo que “da el ciento por uno”. La oración me ha ayudado un montón y los ejercicios previos a la toma de hábito, ¡de que manera los he sentido!, para saber descubrir la presencia de Dios en todo momento y en los acontecimientos diarios. Benditos esos temas, para mi vida han llegado en el mejor momento de mi historia. Me hizo mucho bien leer el libro de Rut, Ester, y Judith, bajo las actitudes de la Virgen Inmaculada. También el éxodo, haciendo de él una aplicación sencilla y práctica a mi propia vida.
Es un gozo para mi saber que la concepcionista, el hábito blanco que lleva exteriormente, debe dar testimonio de la pureza virginal del alma y del cuerpo; y la medalla en el pecho con la imagen de la Virgen Inmaculada, recordará siempre, que debe llevar entronizada en su corazón a la Madre de Dios, como ejemplar de vida, imitando su conducta inocentísima y siguiendo la humildad y el menosprecio del mundo que ella practicó mientras vivió en este siglo (capitulo III de la regla). Para mi ha sido una gracia este enorme regalo de Dios que no merezco.
El rito del cambio de vestido por el hábito, fue en la intimidad de la comunidad, sobrio, digno y alegre. Por la tarde a la 19.00 H. celebramos una Eucaristía de acción de gracias. Nos acompañaron muchas amistades, vecinos y cuantas personas quisieron unirse a mi alegría y la de la comunidad. Fue una celebración sencilla, pero dentro de ella, fue familiar, acogedora y profunda. La profesora que nos enseña canto, cantó de maravillas el salmo responsorial y un coro de amigas y amigos cantaron casi toda la misa. Mi Comunidad cantó el ofertorio, mientras yo llevaba al altar el pan y el vino.
Bueno, si sigo, no acabo. Un abrazo fraterno y recen por mí. Haré lo mismo por ustedes.


