Curso confederal de PRH 2014
Un año más, organizado por la Confederación, se ha celebrado un cursillo de cinco días de PRH (Personalidad-Relaciones-Humanas). Esta vez con el tema:
“VIVIRME MEJOR EN LOS GRUPOS”. Comprender los fenómenos que suceden en un grupo para existir plenamente en ellos.
Ha sido impartido por la formadora Mª Felicidad Álvarez y el lugar Madrid, en el monasterio de nuestras hermanas de Blasco de Garay, quienes siempre nos sorprenden por su amabilidad, servicio y acogida.
Si los dos años anteriores de este ciclo han sido muy importantes: “¿Quién soy yo hoy? – 1º año- “El sentido de mi vida” 2º año-… Este tercer año ha sido como la guinda del pastel, pues el tema ha sido muy importante para las que hemos optado por vivir en un grupo -nuestra comunidad- ampliada a la Orden, la Iglesia etc. pero centradas particularmente en el GRUPO específico que vivimos: LA COMUNIDAD.
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En este curso hemos aprendido a:
- Clarificar nuestra vivencia en el grupo.
- Tomar consciencia de los fenómenos de grupo y tener claves de comprensión.
- Destacar algunos factores de eficacia y armonía en nuestras relaciones.
- Progresar en el modo de vivirme como miembro de un grupo y ocupar mi lugar.
Nos ha ayudado a comprender las claves de nuestras “aspiraciones y necesidades”… muy importante trabajar cuatro fenómenos de la vida en grupo:
- Los valores
- La influencia
- Las tensiones y conflictos
- La pertenencia
Y cuatro ejes de progreso personal en grupo:
- Existir y encontrar mi lugar
- Comprometerme
- Adaptarme
- Desarrollar mi capacidad para poder gestionar los conflictos y las tensiones.
Han sido cinco días con 30 horas de trabajo, vividos con mucha responsabilidad y también en fraternidad, pues hemos podido compartir y entre todas crear un ambiente de sinceridad y confianza. Nos ha iluminado y enriquecido para poder vivirnos mejor en nuestras respectivas comunidades y trabajar por poner todo nuestro existir al servicio del GRUPO – y de los grupos- Orden. Iglesia, Familia, Mundo… Que Dios nos ha confiado. Hemos salido con el deseo de trabajar nuestra pertenecía a la comunidad concreta que Dios nos ha confiado y ojalá lo pudieran hacer todas las hermanas. Merece la pena. La cercanía, acompañamiento y explicación de la Formadora no ha podido ser mejor.
Hna. Celina Arranz,
Coordinadora de la Confederación Santa Beatriz de Silva



