Carta del Ministro Provincial OFM
A las Hermanas de la Orden de la Inmaculada Concepción de esta circunscripción
Sus sedes
«La mujer que sobresalía por su singular hermosura,
a quien no faltaban honores y riquezas
y a quien sonreía un óptimo porvenir de glorias humanas,
juzgando según el Espíritu del Señor de la excelencia de las cosas
y valorando como falaz la hermosura corporal
y como totalmente vana la belleza,
menospreció el señorío del mundo y toda pompa del siglo
por el inestimable amor de Jesucristo
y la amorosa imitación de su Madre»
(Bula de canonización de 3 de octubre de 1976)
"(...) La madre Santa Beatriz de Silva, cuya festividad nos disponemos a celebrar, también pudo dejarse
llevar por las seducciones terrenales y correr el riesgo de apartarse de su deseo más hondo y profundo:
el amor a Jesucristo imitando a su Santísima Madre. No le faltaron pretendientes en la Corte, sufrió
incluso las rivalidades de quienes se dejan arrastrar por sentimientos que generan envidias y celos;
pero ella tenía clara la razón de su vida y a quién le entregaba el amor, pequeño por su naturaleza
humana, pero total y exclusivo por la misericordia de Dios. Manteniendo su fidelidad a Aquel a quien
entregaba laexistencia, primero vivió como seglar, retirándose a un lugar donde alejarse de los rumores
y halagos, hasta iniciar esta nueva Orden consagrada a la Inmaculada Concepción, en pleno siglo XV.
¿Y nosotros hoy? La consagración no es un mero juego de intenciones, sino que está esperando de
nuestra parte el compromiso, constante y fiel, aun reconociendo la fragilidad que nos pertenece. Mas
no podemos dejarnos arrastrar por la corriente, induciéndonos a la desesperación de ver llena nuestra
vida de tantas cosas, olvidándonos de hospedar y atender al Señor. Nuestro amor a la Santísima Virgen en su Inmaculada Concepción puede,entonces, diluirse más en una vana devoción que en un auténtico ejemplo de vida.(...)"



