¡Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles!
¡Celebramos hoy la Pascua de la Iglesia!
«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.2De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban.3
Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos;4quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.5Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo.6Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua.7Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando?8Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa?9Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia,10Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos,11judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.» Hech 2, 1-11
Después de haber Resucitado, Jesucristo apareció a los discípulos para abrirles el entendimiento, congregarlos en Galilea y formar una comunidad de hermanos. Es ahí, en esa comunidad reunida en oración, con María madre de Jesús que, después de Jesús haber subido al cielo, baja sobre ellos el Espíritu Santo, sacándolos del miedo para llenarlos de valor, de la tristeza y llenarlos de alegría, de las tinieblas para que sean “luz del mundo”, del aislamiento para hacerlos anunciadores del Evangelio... Con la fuerza del Espíritu la Iglesia Resucita para una vida nueva como Cuerpo de Jesucristo.
Pidamos hoy al Señor que envíe el Espíritu Santo sobre cada miembro de la Iglesia, para que cada bautizado, lleno del Espíritu Santo, resucite cada día para una vida nueva, se configure con Cristo y haga presente ya en este mundo el Reino de Dios.



