Profesión Solemne Viseu
Agradezco mucho al Señor por me haber llamado a la vida contemplativa y en especial a esta Orden que tanto amo. Agradezco también a las hermanas de mi comunidad que el Señor ha puesto en mi camino para que crezca en cada día, también a todas las hermanas de la federación que recordé mucho en este día, en especial con quién compartí en los cursos de Verano.
¡Avé María Purísima!
Queridas hermanas,
Es con gran alegría que comparto con vosotras que en el pasado día 4 de mayo he dado mi Sí definitivo al Señor con los votos solemnes.
El Señor me ha concedido la gracia de poder vivir el retiro de preparación para los votos solemnes durante el tiempo de la cuaresma, que ya es un tiempo que nos convida a mirar hacia dentro. Fueron días intensos, que me vinieron muy bien; gracias a las hermanas que han preparado el cuaderno de la federación, he disfrutado mucho con los textos y meditaciones propuestas, me ayudaron a centrarme en lo esencial, a silenciar el corazón y a vivir esos días dando gracias por el tesoro que es la vocación. ¡Ya no querría que terminara el retiro!
El día de mi Profesión Solemne ha sido muy especial y quedará para siempre grabado en mí memoria lo feliz que estaba. Aunque afloraban los nervios, sentía una gran paz, es difícil de describir… Tenía muchas ganas de que llegara este día, pero al mismo tiempo lo temía mucho, pensaba que no era para mí, que no era digna... ¡Pero el Señor me hizo sentir especial y lo cuanto me querría!
La Eucaristía fue presidida por el Señor D. António Luciano, obispo de nuestra Diósesis de Viseu y estuvieron presentes algunos sacerdotes de mi Diósesis de origen – Setúbal – y otros sacerdotes amigos de la comunidad. Estuvo mi familia, algunos familiares de las hermanas y muchos amigos. Tuvimos también el honor, y la alegría fraterna, de tener presente la Madre presidenta, Sor María José Hidalgo e por la primera vez nuestro padre Asistente, Fr. Alfonso García Araya e Sor Elena Tejero.
Fue una ceremonia muy bonita y preparada con todo el detalle por mis hermanas. Grabé en mi corazón las palabras cariñosas del Señor Obispo que, entre muchas cosas, me dijo: “la sonrisa de Sor Madalena dice que quiere esta fiesta permanente en su vida”.
Agradezco mucho al Señor por me haber llamado a la vida contemplativa y en especial a esta Orden que tanto amo. Agradezco también a las hermanas de mi comunidad que el Señor ha puesto en mi camino para que crezca en cada día, también a todas las hermanas de la federación que recordé mucho en este día, en especial con quién compartí en los cursos de Verano.
Os pido que sigáis rezando por mí porque decir sí en un día festivo, cuando todos nos dan palmaditas en la espalda es fácil, lo difícil es decirlo cada día cuando la vida nos aprieta. Que pueda permanecer en el Señor hasta al final, guardar lo que le he prometido y buscar siempre Su Voluntad, como lo hizo nuestra Madre Inmaculada y Santa Beatriz.
¡Gracias!
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