Testimonio del día de la profesión - Sor Maria da Graça
El miércoles anterior al día de la profesión 13 chicas vinieron a nuestro monasterio, a unos días de retiro sobre la vocación a la santidad, que ha sido impresionante, su apertura y disponibilidad han sido también una ayuda, les llamamos las ¡madrinas de las novias! Por la noche, el viernes, tuvimos una vigilia de oración, donde compartimos con los hermanos nuestra experiencia y los nervios estaban cada vez creciendo más. El Señor en su infinito amor, nos confirmó con su presencia, quedando expuesto toda la noche. Para mí fue un regalo muy grande que me trajo paz.
¡El día 7 de setiembre fue lleno lleno de gracia! Nuestras hermanas del Noviciado nos cuidaron toda la semana con pequeños detalles y ese día también. Por la mañana las hermanas nos han despertado al sonido de la música del Señor de los Anillos y nos regalaron una bolsa espiritual muy útil para esta nueva etapa de nuestra vida. ¡Nos hicieron un teatro muy emocionante sobre los arcángeles preparando el cumpleaños de la Virgen y que mejor regalo que consagrarle dos hijas por la Profesión en su Orden! Nos hicieron un dibujo gigante con la Virgen poniéndonos bajo su manto y su bendición.
En la celebración, tuvimos la gracia de tener presente al Obispo de nuestra Diócesis, a nuestro director espiritual, al capellán y otros sacerdotes que nos han acompañado siempre. También tuvimos la gracia de tener con nosotras a la Madre Presidenta María José y a Sor Helena a quién queremos mucho y nos alegramos de que haya podido estar presente. La comunidad y nuestros familiares y amigos han podido llenar todos los lugares posibles e imposibles de la Iglesia. ¡Antes de la celebración nos dijeron que había flores de tierra santa y nuestro padre trajo vino de Caná así que nos sentíamos verdaderamente invitadas a las Bodas del Cordero! Sobre la celebración, no hay muchas palabras que decir porque para mí ha sido un misterio de Amor. Los cantos, las lecturas, la homilía… todo lo ha llevado el Señor, incluso los gritos de los niños. Fue un decirle si al amor incomprensible de Dios Padre que me quiere como su hija muy amada, un si al Espíritu para que pueda realizar esta obra en mí y un si a Jesús que me quiere salvar e dar Vida Eterna, habitando en mí para darlo al mundo. Y todo esto unida al haga-se de María. ¡Le di mi corazón virginal, entero a Jesús, ahora le pertenezco!
¡Luego tuvimos un almuerzo estupendo, que nuestros padres prepararon… en realizad nuestra madre cocinaba e nuestro padre hacia el control de calidad! Toda la familia ha estado muy presente por gracia del Señor y han finalmente esclarecido a las hermanas de donde viene nuestra locura, porque han traído humo blanco y azul que decoró el paisaje…y la ropa, y el suelo (que llevó una mañana entera en limpiar), y también fuego de artificio, corazones por todos los lados, y también hicieron un video sobre nosotras muy muy bonito que nos llenó el corazón. ¡Nuestro sobrino cumplió 6 años y el pobre no lo ha pasado tan bien! El decía “¡Abuelo, pero aquí solo hay personas!” Y mi padre le contestaba: “¿y tú que querías, animales?” Y el: “¡no, niños de mi edad!”
Por la noche, cortamos la piña (que era como nos llamábamos en el noviciado: ¡somos una piña!) y nos despedimos. Las hermanas nos recibieron con mucho cariño, tenían preparada una verdadera suite de nupcias, decorada con espigas e uvas y frases del cantar de los cantares. ¡Hasta pan fresco había, por si por si acaso hay hambre! Me sentí muy amada por Dios, vi como estos días se declaró a mí y yo ahora vivo deseando desarmar me ante Su mirada de amor, ante su obra maravillosa y ser humilde, pequeña, frágil en sus manos y en las manos de la comunidad que tanto me quiere y cuida y decirLe cada día: ¡haga sé!
Muchísimas gracias desde el fondo de mi corazón por todas vuestras oraciones que se han sentido aquí en Campo Maior, que nuestra Madre Beatriz interceda siempre por todas para que seamos en la Iglesia presencia redentora de Cristo para todos con María Inmaculada.



