Compartiendo...
El martes pasado, día 20, una amiga nuestra, profesora de religión en un colegio cercano al convento, organizó un rato de oración y una ofrenda floral a María, de los padres de los niños de sus cursos. La Iglesia se llenó de niños y de padres. Oramos cantando, se hicieron preces por las necesidades del mundo y de la Iglesia, se ofrecieron las flores, y se terminó, haciendo todos juntos, una consagración a la Virgen. Muchos padres estaban emocionados, y los niños ¡felices! Nosotras, muy agradecidas por hacernos partícipes de esta celebración. Nos sentimos muy afortunadas. Porque son momentos en los que se experimenta la fuerza de la Fe y la unidad de los creyentes, aunque sea a una escala muy pequeñita. Claro, que, de los pequeños es el Reino.



