Celebración del 50 aniversario de la canonización de Santa Beatriz de Silva en Mairena del Aljarafe
Casi sin darnos cuenta, va transcurriendo este año jubilar, jalonado por los encuentros federales, las celebraciones comunitarias, los grupos que vienen a ganar el jubileo a nuestros monasterios… Llegamos así a este día “clave”, el 3 de octubre, en el que conmemoramos los 50 años de la canonización de nuestra Santa Madre. Nuestra Comunidad celebró la Eucaristía a las 11,00 h, presidida por D. Francisco Ortiz Bernal, Deán de la Catedral. Concelebraron nuestro Capellán, Fr. Joaquín Domínguez, dos hermanos de la Fraternidad de Loreto, dos sacerdotes de ordenados este año y un sacerdote de un pueblo cercano. La Iglesia se fue llenando de fieles, que se han ido acercando a la figura de nuestra Santa Madre a lo largo de estos años de nuestra presencia en Mairena y acogiéndose a su protección. Asistieron también el Alcalde, miembros de la corporación municipal, representantes de las Hermandades de las Mercedes, del Rosario y del Rocío y algunas religiosas.
Los datos escuetos sobre la vida de Beatriz, el carecer de escritos de su puño y letra, los treinta años de ocultamiento en Santo Domingo… Todo apuntaba a que su vida se diluyera en el olvido. El P. Fran, en su homilía, nos recordaba que el verdadero legado de Santa Beatriz es su Orden, somos cada una de nosotras. Debemos agradecer todo el camino recorrido siglos atrás, pero también la misión que seguimos desempeñando en este momento. La entrega en la vida contemplativa (cuando intercedemos, cuando adoramos, cuando oramos en Comunidad…) es nuestra manera de evangelizar en el lugar en el que estamos.
Dos fieles presentaban el pan y el vino y nosotras cuatro velas, simbolizando los votos de pobreza, obediencia, castidad y clausura y una bola del mundo, signo de nuestra presencia en los distintos continentes.
Al finalizar la Eucaristía los fieles se acercaron a venerar la reliquia de nuestra Santa Madre. Damos gracias a Dios por esta jornada gozosa. Que Beatriz acoja todas las intenciones depositadas en sus manos, nos aliente en el camino de la fe y aumente nuestro amor a la Virgen Inmaculada.



