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Segundo Domingo de Cuaresma


12 Marzo 2022
Segundo Domingo de Cuaresma

El Evangelio de este domingo sitúa a Jesús en el Monte Tabor junto con sus Apóstoles más íntimos: Pedro, Santiago y Juan. Según el Antiguo Testamento, el monte representa el lugar más cercano a Dios  y sitio de protección (Ex. 3,12, 17,9; 1 Re. 19,11…)

Jesús quiere fortalecer la fe y la esperanza de sus Apóstoles, pues serán ellos los que estarán más próximos a Él en los días más tristes de su Pasión y Muerte, y es en el Monte Tabor donde ocurre la Transfiguración del Señor como preludio de la Pascua, y manifestación de la gloria del Hijo de Dios como señal dada a los Apóstoles sobre su divinidad.

En este pasaje ocurren dos grandes acontecimientos:

El primer acontecimiento sucedió mientras oraba, porque es en la oración donde Dios se hace presente. El aspecto de su rostro cambió y sus vestidos se volvieron de una blancura fulgurante y aparecieron Moisés y Elías hablando con Él (Lc. 9, 29-30). La aparición de  Moisés y Elías representan simbólicamente la Ley y los Profetas que hablaban con Jesús acerca de su muerte que pronto iba a suceder.

Seguidamente una nube misteriosa apareció y se escuchó una voz desde la nube que decía “Este es mi Hijo, mi elegido; ¡Escuchadlo!”. La voz de la nube manifiesta claramente que la Ley y los Profetas deben cederle el paso a Jesús. Él es el nuevo camino vivo que reemplaza el antiguo. Aquí vemos una manifestación clara de la Santísima Trinidad: El Padre en la voz, el Hijo en Jesús y el Espíritu Santo en la nube misteriosa.

Este acontecimiento nos enseña a seguir adelante a pesar de los problemas y sufrimientos que surjan en nuestras vidas y nos da a entender que es por medio de la oración y de los Sacramentos donde encontramos fuerzas para suplir nuestras debilidades.