Primer Domingo de Cuaresma
RESISTIR AL DIABLO
El Evangelio nos presenta la fe de Jesús como lucha contra el tentador. Las tentaciones de Jesús son también las nuestras. La primera nos habla de la tensión por la subsistencia diaria de la búsqueda de los bienes materiales, cuanto más tenemos más necesitamos; dinero, comodidades lujo…el círculo consumista.
La segunda nos habla del poder y la gloria de ser reconocido por todos de forma clara. Esta tentación nos puede hacer caer en la idolatría.
La tercera tentación pide que Jesús haga uso de sus poderes para manifestarse con toda ostentación ante sus contemporáneos, tal como decían y esperaban algunos que debía llegar el Mesías. Es la seducción de exigir continuamente a Dios y de forma caprichosa que se manifieste y que demuestre quien es. Jesús rechaza esto porque sabe que la misión que el Padre le ha encargado es una misión de testimonio humilde y de vida manifestada en sus palabras y en sus obras. Es Dios quien tiene que llevar esta misión y no nuestras ideas de cómo debe intervenir Dios.
En esta tercera tentación el mismo diablo usa la Biblia para citarla y así ahondar en su argumento. En esto Jesús nos enseña que la Palabra de Dios, la Biblia, tiene un sentido espiritual, es decir no se puede emplear para disputar, para atacar a nadie, sino para mostrar la vida que Dios nos ofrece. Necesitamos conocer la Palabra y tener la capacidad de descansar en sus promesas, y apoyarnos en ella como una defensa contra la tentación.
Él salió victorioso con la oración y la ascesis; y otro tanto podremos hacer nosotros si somos fieles al espíritu del tiempo cuaresmal, que nos exige orar más y sacrificarnos más que de ordinario para hacer frente a quienes tratan de devorar nuestra fe, minar nuestra esperanza y hundir nuestra moral.



