Yo soy la Inmaculada Concepción
Hoy es Nuestra Señora de Lourdes. Veneramos bajo esta advocación a la Santísima Virgen, que se apareció en el año 1858 a la que habría de ser Santa Bernardita Soubirous, en la gruta de Massabielle, cerca de Lourdes, al sur de Francia.
En muchas ocasiones se presentó como una Señora celestial que invitaba a rezar el Rosario y a rogar por la conversión de los pecadores. A preguntas de Bernardita, acerca de su identidad, respondió “Yo soy la Inmaculada Concepción”
En un momento en que los ideales laicistas hacían furor y muchos enemigos de la Iglesia hacían su siembra nefasta de incredulidad, se intentó por todos los medios atribuir a superchería tales apariciones. Pero los hechos vinieron a confirmarlas contundentemente. Muchedumbres integradas por personas de todos los rincones del mundo acudieron a Lourdes, donde venía desde el cielo el gran respaldo de la definición dogmática por el papa Pio IX cuatro años antes. Infinidad de curaciones milagrosas, contrastadas con el máximo rigor científico, imponían el sello de la autenticidad y sobre todo abrían pasos a tantas curaciones espirituales de personas descreídas que allí han encontrado al camino de Dios.
También hoy se celebra la XXX Jornada Mundial del Enfermo con el lema “sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso” (Lc 6,36). Estar al lado de los que sufren en un camino de caridad.
“El enfermo es siempre más importante que su enfermedad y por eso cada enfoque terapéutico no puede prescindir de escuchar al paciente, de su historia, de sus angustias y de sus miedos. Incluso cuando no es posible curar, siempre es posible cuidar, siempre es posible consolar, siempre es posible hacer sentir una cercanía que muestra interés por la persona antes que por su patología". Papa Francisco.
No siempre se encuentra la curación deseada en Lourdes, pero siempre llega, al corazón del que sufre, la paz que el mundo no puede dar y la conformidad con la voluntad de Dios, que siempre quiere lo mejor para el hombre y la mujer creados a su imagen y semejanza.
El mensaje de Lourdes es mensaje de oración, de fe, esperanza, de penitencia, de encuentro con Dios de la mano de María nuestra Madre, que viene a tendernos su mano y a señalarnos el rumbo.



