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Vivir la Semana Santa desde el silencio


04 Abril 2020
Vivir la Semana Santa desde el silencio

Con la lectura de la Pasión del Señor en la Eucaristía de este día, y a pesar de todo cuanto acontece, arranca la Semana Santa.

Este año, tanto la Cuaresma como la Semana Santa tiene un sabor muy muy distinto. Desde el silencio de nuestras casas, vamos a contemplar la subida de Jesús a Jerusalén, vamos a verle derramar sus lágrimas sobre todos nosotros, porque en esta epidemia que nos apalea sin piedad, él permanece a nuestro lado, sufriendo con su pueblo, acompañándonos en esta subida que llevamos días luchando por llegar a la cima.

Hoy no vamos a poder levantar los ramos de olivos que levantamos cada Domingo de Ramos en honor a él, pero sí podemos levantar nuestros corazones para pedirle que si es su voluntad, que aleje de nosotros este mal que sufrimos, que sane a los enfermos, que proteja a los sanitarios y la fuerza del orden y a todas las personas que hacen posible que todo funcione en estos momentos tan difíciles.

Jesús mira a Jerusalén, Jesús me mira a mí, Jesús mira a cada uno de nosotros, sobre todo a todos los enfermos que luchan por superar esta enfermedad. Y en silencio, ahí, en la profundidad del amor, comprendemos el llanto de Jesús, el amor enorme que siente por cada uno de nosotros.

Quizás la situación actual nos ayude a contemplar más profundamente esta Semana de Pasión. Contemplemos para llevarlo a la vida, con la certeza que Cristo padeció y sigue padeciendo por cada uno de nosotros. Pidamos la gracias de mirar a Cristo Crucificado, participando de sus mismos sentimientos de amor y de entrega.

Como Santo Tomás y demás discípulos, subamos a Jerusalén para morir con Jesús. Pero preguntémonos: ¿Estamos realmente preparados para iniciar esta subida? Acompañémosle para descubrir en profundidad su forma de vivir, de entregarse e incluso, de morir.