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ARRANCA LA CUARESMA


27 Febrero 2020
ARRANCA LA CUARESMA

Arranca el tiempo de la Santa Cuaresma recogiendo, al imponer la ceniza, las primeras palabras que dijo Jesús al iniciar su ministerio. “Convertíos y creed en el Evangelio.”

La conversión significa un cambio del corazón. Es un rasgar corazones, como expresa el profeta Joel. Es un volverse a Dios y dejar de darle la espalda. Creer en el Evangelio es un abrirse a la palabra de Jesús, que es noticia sobre Dios, aceptar a Jesús como Mesías y Salvador.

Si en la Liturgia de hoy se habla de la ceniza, del ayuno, de la oración y de la caridad, no se refiere solamente a signos y preceptos o recomendaciones, como si bastaran unas prácticas concretas; se nos está hablando de un modo de ser, se nos está pidiendo unas actitudes más duraderas, en torno, precisamente, a la humildad y la pobreza, la oración y la fe, a la caridad y la misericordia. Esta es la ceniza y estos son los ayunos que Dios quiere. «Rasgad el corazón y no las vestiduras». Nos dice de nuevo el profeta Joel. Ayunemos en el corazón, limpiemos el corazón, ablandemos el corazón, rompamos el corazón. No sólo un corazón grande y limpio, sino un corazón sensible, vulnerable, compasivo y generoso.

La compasión tiene que ver con el corazón. Incluye sentimientos y actitudes profundas hacia los que sufren. Tiene relación con las Bienaventuranzas de los misericordiosos y de lo que lloran. Jesús vino a llorar nuestras lágrimas y a enjugarlas. Vino a vendar los corazones desgarrados y poner aceite en nuestras llagas. Vino a levantar caídos y restaurar pecados. Su compasión sigue conmoviendo al mundo.

En esta Cuaresma vamos a ejercitarnos en las com-pasiones: Iremos al encuentro de personas que padecen, para padecer-con ellas, consolaremos al que está en desgracia, visitaremos enfermos, acompañaremos a ancianos, ayudaremos al que quiere salir del vicio, defenderemos al que sufre injusticia, orientaremos al que busca trabajo, llevaremos esperanza al deprimido y estaremos al lado del que todo lo ha perdido… Recordemos las palabras del profeta… <

Jesús tenía hambre de Dios y hambre de fraternidad. Sean así nuestras hambres cuaresmales. Que nuestros ayunos sean sinónimos de ayudar. Éste es el ayuno que agrada a Dios. Así caminaremos santamente durante esta Cuaresma hasta la Pascua del Señor.