No tentaras al Señor, tu Dios.
Durante los cuarenta días de la Cuaresma, como cristianos estamos invitados a seguir las huellas de Jesús y afrontar el combate espiritual contra el maligno,
con la fuerza de la tensión por la subsistencia diaria de la búsqueda de los bienes materiales, el círculo vicioso consumista. Su respuesta es NO, mostrando que su principal alimento es hacer la voluntad de su Padre.
La segunda tentación nos habla del poder y la gloria de este mundo, esto nos lleva a llamar o considerar a dios a quien no lo es.
En la tercera tentación el maligno le pide a Jesús que haga uso de sus poderes para manifestarse y Jesús la rechaza porque sabe que la misión que el Padre le ha encargado y ungido con el Espíritu Santo es una misión de testimonio humilde y la vida manifestada en sus palabras y en sus obras.
Es necesario familiarizarse con la Biblia: leerla a menudo, meditarla, asimilarla.



