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DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR: Comienza la Semana Santa


27 Marzo 2018
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR: Comienza la Semana Santa

 
Con el Domingo de Ramos damos comienzo a la Semana de Pasión, la Semana Santa. Se acercan los grandes misterios de nuestra redención: la Pasión y Muerte del Señor.

Dios nos entrega a su Hijo por amor y Él mismo se entrega a nosotros por amor.
Con los ramos de olivo lo aclamamos como rey y Mesías: un rey manso y humilde, montando en un pollino de asno. Es un rey que viene a traernos el amor y la paz.
Durante estos días benditos celebramos y vivimos con solemnidad el triunfo del Amor sobre el dolor, el triunfo de la Vida sobre la muerte, comulgando con los padecimientos del Señor hasta hacernos semejantes a Él.
En esta semana vamos a orar y contemplar a Jesús, acompañándolo en su Pasión. Aunque nos puede resultar difícil contemplarlo, vamos a descansar en su Pasión porque Él ya se agotó para que nosotros descansáramos.
San Francisco de Asís oró y estudió tanto al Crucificado que se lo sabía de memoria. Lo miraba con tanto amor que llegó a compenetrarse con Él. Aprendió a sufrir, a callar, a perdonar, a despojarse de todo hasta hacerse él mismo imagen vida y doliente de Cristo crucificado.
Miremos bien, contemplemos a Cristo crucificado para comulgar con él, para participar de sus mismos sentimientos de amor y entrega. “Me amó y se entregó por mí” Y no sólo por mí, se entregó por todos como oblación y víctima de suave aroma. Se entregó por nosotros, se entregó por la Iglesia, se entregó por todo el mundo, murió por todos.” Se entregó a sí mismo como rescate por todo”
Contemplemos a Cristo para escuchar sus palabras: tengo sed de ti por quien he derramado mi sangre.
Termino esta reflexión con esta sencilla oración. Os invito a que la recemos juntos:
Señor, haz que mi vida sea una continua alabanza de tu amor y una continua alegría. Y que pueda decir “¡Hosanna, Jesús, porque me quieres! ¡Hosanna, porque me perdonas! ¡Hosanna, porque Tú eres mi Rey!”. Y yo, como humilde borriquito, te llevaré en mi trono, Señor. Gracias.