Skip to main content

SEQUÍA ESPIRITUAL


13 Agosto 2023
SEQUÍA ESPIRITUAL

Actualmente atravesamos por una sequía que seca los campos, los ganados mueren, los árboles apenas dan fruto…… Esto cambia nuestra vida cotidiana porque dependemos de la creación para vivir.

Nuestra sociedad actual atraviesa por otro tipo de sequía, la sequía del espíritu. Es posible que la sequía de nuestra tierra tenga su paralelo en la sequedad de nuestra vida interior o en la aridez espiritual de nuestra sociedad. El hombre de hoy vive sumergido en un mundo de preocupaciones, deseo de poder, activismo, autosuficiencia, fama, vanidad, demasiada información, ruidos, redes sociales, razonamientos, ideologías sin conciencia, etc. que ha ahogado la voz de Dios en su interior causando así su degradación llevándolo a vivir de lo inmediato donde se pasan las páginas continuamente sin detenerse ante la vida que tiene en sus manos. Igual las circunstancias nos están invitando a adentrarnos en la profundidad de nuestra condición humana y descubrir esa fuente de la que nos habla el Evangelio (Juan  7, 38). Una fuente capaz de renovar con agua viva nuestra dimensión espiritual y, a la vez, de hacernos asumir nuestra responsabilidad frente a los retos de un mundo que nos reclama, como nunca antes, reconciliarnos con la Creación.

  Pero aunque esta sea la realidad en que vivimos , Dios nos la hace presente para tomar conciencia de nuestra misión, ya que las circunstancia y situaciones que surgen en nuestra vida nos invita a mirar dentro de nosotros como esta creación necesitada de lluvia y como el hombre de hoy necesitado de Dios. 

Nuestro corazón necesita alimentarse continuamente de Dios y de su voluntad para vivir más en el interior que en el exterior, para evitar la sequía de la vida del espíritu. 

San Francisco de Asís decía; “no viváis la vida de fuera puesto que la del Espíritu es mejor.”

Y nuestra Santa Madre Beatriz quiso: “que por encima de todo deben desear tener Espíritu del Señor y su santa operación”

Alimentamos esta tierra con el abono de la oración, la Liturgia, la Eucaristía, la fraternidad, el silencio, la humildad, la sencillez, los sacramentos y todo aquello que nuestra vida como Concepcionista nos exige. Santa Beatriz supo cuidar su tierra espiritual y de su fidelidad nació la Orden.