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Un milagro de la Virgen


09 Diciembre 2022
Un milagro de la Virgen

Ayer, 8 de Diciembre, hemos celebrado la Solemnidad de nuestra Madre Inmaculada. Un día de fiesta y mucha alegría en nuestras comunidades concepcionistas. 

Como Concepcionistas, estamos llamadas a honrar y venerar a María, en su Concepción Inmaculada. Ella es nuestro modelo, nuestra Madre, nuestro refugio. 

"He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" 

Para las comunidades concepcionistas este es un día especial, vivido con gran intensidad, celebrando a María en su concepción Inmaculada. En este día renovamos, con María nuestro sí y repetimos con Ella "hágase en mí según tu palabra".

El día es vivido en clima de fiesta, con mucha alegría, en fraternidad. Espiritualmente lo vivimos sobrecogidas por la grandeza de nuestro Dios, "a Quién nada es imposible" y que "ha hecho obras grandes" en María; damos gracias al Señor por el "sí" de María, porque por ese sí, somos hoy hombres e mujeres libres, capaces de relacionarnos con Dios, y con una esperanza nueva que nos pone los ojos en el cielo. 

La alegría interior y exterior de este día se refleja en las celebraciones litúrgicas de las comunidades. Este día es precedido de una novena o de un triduo, preparando el corazón y el Espíritu; la eucaristía de este día es preparada con dedicación y amor, donde cada una da lo mejor de si misma para honor de la Virgen y de Su Hijo. Hay en algunos lugares procesiones u otras celebraciones populares dedicadas a la Virgen. Todo preparado y celebrado con el cuidado y la belleza propia de este día. 

En Campo Maior (Portugal), el día de la Inmaculada, es un día muy vivido para el pueblo. Desde hace mucho que la Virgen Inmaculada es una referencia para las personas del pueblo, y en este día todos quieren venir a la Iglesia del convento para visitar a la Virgen. Este año hemos sentido este amor del pueblo por María de una forma especial.

la novena, que siempre celebramos en los días anteriores a la fiesta, fue especialmente participada, mucha gente venía, por la noche y bajo mucha lluvia, a rezar el rosario a la Virgen. El día 8, el día grande y esperado, empieza con una misa solemne en nuestra Iglesia, la única misa que en este día se celebra en el pueblo; una celebración muy bonita, con mucha música y muy vivida; en esta misa se inauguró el Belén que hemos estado preparando y que queda expuesto para ser visitado hasta el día 2 de febrero. A las 15h estaba prevista una procesión por las calles de la Villa. Es aquí que se da el gran milagro, una gracia especial que la Virgen quiso regalar a los hijos de este pueblo de Campo Maior. 

Como es tradición, todos los años se organiza una gran procesión con la imagen de la Virgen que se venera en nuestro Monasterio. Viene la banda, los hombres para llevar las andas, los padres con los hijos, los abuelos con los nietos, los tíos con los sobrinos, los amigos... y los que no pueden venir, se quedan en las ventanas de sus casas esperando a que pase la Virgen. En nuestra comunidad, estuvimos toda la semana comentando que este año la procesión no iba a salir, pues la lluvia se instaló por aquí hace varios días y parece no querer dejarnos. Por la mañana de este día, estábamos más que convencidas de que la procesión no saldría (ya teníamos organizado el rosario para rezar con la gente en esa hora y la Virgen con sus andas nos estaban preparadas para salir). Llovió toda la mañana. Al terminar la misa seguía lloviendo, mientras comíamos seguía lloviendo y comentábamos que la procesión no saldría y que eso para este pueblo que vive este día con tanta ilusión era una tristeza grande. 

Cuando terminamos de comer, faltaba media hora para las 3 de la tarde, nos quedamos sobrecogidas al ver que la lluvia había parado, el sol había salido y el cielo tenía un azul muy bonito (parecía el manto de la Virgen). Nos miramos unas a otras y decíamos, “¿y ahora que hacemos?". Fuimos a ver la previsión del tiempo... donde antes decía que entre las 15h y las 18h habría lluvias fuertes, ahora decía que no habría ni una gota. Delante de esto la Madre dijo: "Hay que tener fe, ¡a Dios nada es imposible!". 

Eran ya casi las 15h, fuimos corriendo todas a preparar a la Virgen para salir, cambiarle el manto, preparar las andas, encender las linternas, preparar la procesión. Había en la Iglesia mucha gente, esperando a que la Virgen saliera. ¡Tocamos las campanas y empezó la procesión!

La Virgen una vez más, después de dos años sin salir por la pandemia, visitó las calles de Campo Maior. 

Al fin de 1h30/2h, el cielo se estaba poniendo negro, a cualquier momento empezaba a llover. Estábamos temerosas ya. Al poco tiempo de empezó a escuchar la música cada vez más cerca, y después estaba nuestra Madre de nuevo en su casa. Se tocaron las campanas e inmediatamente cayó una lluvia fuerte. Dentro de la Iglesia, rezamos las ultimas 3 Ave María del rosario en acción de gracias al Señor por tanta bondad. Todo se hizo "como Él quería y porque Él quería". 

Todos estábamos muy impresionados, y como decía alguien, "la Virgen quiso bendecir este pueblo", por eso dijo nuevamente "Hágase según Tu voluntad."

El día terminó con la oración solemne de Vísperas con el pueblo, dando gracias al Señor por tantas maravillas, especialmente por todo lo que hizo en María y por María.